Un respeto a los clásicos

Las obras maestras de la música, el cine y la literatura

Archivos para Diciembre, 2007

Roma, ciudad abierta (Rossellini)- 1945

Publicado por raskolnikoff en Diciembre 31, 2007

Hay veces que un grito supera el lenguaje, se convierte en un símbolo de tal fuerza que no hay palabras para describirlo. Anna Magnani regaló al cine el mejor de todos (ver abajo), es como el de Munch hecho cine. Es curioso que las dueñas de los dos gritos más famosos del cine clásico, y que me perdonen los puristas si me dejo alguno, mueran a mitad de la película, tanto Magnani aquí como Janet Leigh en “Psicosis”.

Pero hay mucho más aparte del desgarrador “!Francesco, Francesco!”. La actuación de Aldo Fabrizi como padre Pietro (basado en un hecho real) estremece casi tanto como el grito de Anna Magnani. Nada de lo que dice en la película tiene desperdicio, deberían sacar un libro sólo de sus frases, escritas ex aequo por dos genios como Rossellini y Fellini. Cuando le veáis en alguna película cómica, más o menos el 90% de su filmografía, comprenderéis que pedazo de actor era este hombre.

Ya sé que el mundo ha conocido héroes con sotana pero, como dice él mismo, es su deber ayudar a los desprotegidos. Quizás en vez de tantas manifestaciones en favor de la familia, oropeles, economatos, encíclicas y sucias maniobras de gente como Rouco Varela debieran exportar más la imagen de aquéllos que viven en medio del horror del hambre, la enfermedad, la guerra y el sufrimiento. Los otros, los que lo vadean y se dedican a dogmatizar sin conocer qué es el mundo real no hacen más que denigrar los ideales de héroes anónimos y propiciar que cada día menos gente los tome en serio. Siento decir esto, señores de las altas jerarquías del clero, pero hizo más Aldo Fabrizi en hora y media que ustedes en veinte siglos. Ustedes sigan mamando de las ubres del poder; y los que pertenezcan a “la otra iglesia”, la que de verdad ayuda a la gente, perdónenme si les he ofendido. No era mi intención ofenderles ni a ustedes ni a su credo.

Dejando las cuestiones extraterrenales, es ineludible señalar ésta película como la pionera (junto con “El limpiabotas” de Vittorio de Sica) de un cine que puso la cámara a ras de suelo, retratando la realidad y el sufrimiento y dejando de lado cualquier atisbo de glamour y sofisticación. Aquí nació el Neorrealismo, que aún hoy en día sigue sacando las mejores películas, sí, ésas que nadie ve de Irán, de la India, de Rusia, … Películas que evitan que el cine se nos suicide a base de caspa y productores más interesados en su colección de Cadillacs que en hacer algo provechoso. Ciertamente, el mundo sería aún peor si no hubiese existido el Neorrealismo.

Al igual que en casi todas las películas neorrealistas italianas los actores no son profesionales (exceptuando a Magnani y a Fabrizi), lo que también debería avergonzar a mucha estrella mediática tanto de sus tiempos como de ahora. Cuando vi “Ladrón de bicicletas” no me pude creer que no fueran profesionales, de verdad. Quizás sea verdad el carácter teatral italiano, quién sabe.

El caso es que ésta película nunca deja indiferente, da igual que la hayas visto una, siete o mil veces. Me siguen desgarrando los gritos y la personalidad de la Magnani, el interrogatorio al Ingeniero, la monstruosa frialdad de la cúpula nazi, las revelaciones etílicas del general tirando por tierra los ideales de la raza aria y, sobre todo, el padre Pietro.

Después de ver ésta película, Ingrid Bergman escribió a Rossellini: “Querido señor Rossellini: he visto sus films “Roma, ciudad abierta” y “Paisà” y me han gustado mucho. Si necesita una actriz sueca que habla muy bien el inglés, que no ha olvidado el alemán, que puede hacerse comprender en francés y que en italiano solo sabe decir ti amo, estoy decidida a venir a Italia a trabajar con usted”. Demasiada modestia para una actriz que estaba en la cima después de haber triunfado con “Luz que agoniza”, “Casablanca”, “Recuerda”, “Encadenados” o “¿Por quién doblan las campanas?”.

El resto de la historia ya la conocéis: fin de la época Magnani, escándalo mundial y Bergman como musa y mujer del genial cineasta que, aunque no llegó más a la altura de “Roma, ciudad abierta” (era casi imposible), dejó obras maestras como “Strómboli” o “Te querré siempre”.

Publicado en Cine | Etiquetado: , , , , , | No hay comentarios »

Gymnopèdie Nº1- Lent et douloureux (Satie)

Publicado por raskolnikoff en Diciembre 29, 2007

Es difícil describir a Erik Satie. Parece que no se tomó nada en serio en esta vida salvo su amor por una acróbata de circo, la cual le acabaría rompiendo el corazón. Si fue ésta la razón de sus excentricidades posteriores nunca lo sabremos. Era una persona bastante solitaria y taciturna.

Vivió en la bohemia prácticamente toda su vida. Al fallecer, sus pocos amigos encontraron en la habitación donde vivía una colección de paragüas, trajes extraños, dibujos medievales y escritos incoherentes. Fue surrealista antes del Surrealismo.

Tras escuchar de sus profesores que no tenía talento para la música se alistó en el ejército, del cual desertaría meses después. Probó fortuna de nuevo con la música y sorprendió al mundo con sus “Gymnopèdies”. Teniendo ya un nombre en el panorama musical, y en otro de sus extraños giros, se puso a estudiar solfeo.

También tuvo una poco afortunada aventura cinematográfica al lado de Francis Picabia, en una película de René Clair, “Entr’acte”. En su estreno, y mientras era abucheado por toda la sala, se montó en un Mercedes de cartón e iba saludando a todos con una irónica sonrisa. Finalmente murió de una esclerosis hepática debido a su alcoholismo. Fue una de las personalidades más extrañas del siglo XX.

Ahora que hemos despedido el Otoño, y en medio de tanto fasto y oropel absurdo de la época navideña, nada mejor para alimentar el espíritu que perdernos por un bosque con esta pieza mientras las hojas caen y la luz va apagándose por entre las copas de los árboles en el atardecer, lenta y dolorosamente …

Si no podéis ver el vídeo de abajo ir a:

http://www.youtube.com/watch?v=atejQh9cXWI

Publicado en Música | Etiquetado: , , | 6 Comentarios »

El acorazado Potemkin (Eisenstein) 1925

Publicado por raskolnikoff en Diciembre 26, 2007

No sé si es cosa de la generación espontánea o de una alineación específica de los planetas, pero el caso es que en un territorio determinado se prende una chispa y comienzan a brotar genios. La gran terna griega (Sócrates-Platón-Aristóteles), el Siglo de Oro español o el Renacimiento son los ejemplos más significativos. Seguramente el último gran boom se produjo en Rusia entre mediados del siglo XIX y principios del XX. La lista es larga y comprende todas las artes: Tolstoi, Dostoievski, Chejov, Stanislavski, Maiakovski, Kandinski, Turgueniev, Gorki, Vertov, Pudovkin, Nijinski, Pasternak, … Curioso comprobar que coincide con la época más turbulenta del país, como bien dijo Orson Welles en “El tercer hombre” y publicó Socioapatía hace poco:

http://socioapatia.wordpress.com/2007/12/13/posters-polacos-de-cine/

De entre ellos aparece Serguei Eisenstein, discípulo de otro genio teatral (Meyerhold)  y que cambiaría para siempre la estructura del cine. A él y a Griffith les debemos las superproducciones épicas y haber convertido al cine en algo más que entretenimiento. Como seguramente comentaré todas las películas de Eisenstein aparco aquí el tema y paso a la obra cumbre, el Potemkin.

No tienes por qué ser comunista para disfrutar con esta película. De hecho, hasta el mismísimo Goebbels la admiraba. Eso sí, hay que avisar que fue un encargo de la cúpula del partido bolchevique (con Lenin recién fallecido), que es tremendamente partidista e incluso falsea los hechos reales de las revueltas populares de 1905. Eisenstein fue el “Leni Riefenstahl” rojo, aunque acabara (¿y quién no?) en el punto de mira del camarada Stalin.

Dejando de lado estas menudencias no me queda más que arrodillarme ante lo que este hombre hizo en 1925. Bueno, él y el gran Eduard Tissé en la fotografía. Convertir a una muchedumbre en protagonista de una película es posiblemente una locura, una dulce locura que eleva esta obra a la categoría de inmortal. No creo que haya un sólo crítico que no la incluya en su lista de preferidas. Sólo hay un personaje con nombre propio, Vakulinchuk, encarnación de la valentía y el sufrimiento del pueblo en una persona, muy del gusto soviético a tenor de la cantidad de iconografía de jefes de estado que produjeron (y destruyeron posteriormente).

Desde la carne agusanada hasta el hermanamiento con la flota del ejército todo son golpes de efecto, una catarsis continua a base de fotogramas. Las panorámicas y los primeros planos se van sucediendo mientras la música guía las emociones. Y hay de todos los colores: indignación, rabia, esperanza, júbilo, amargura, terror. Todo esto va desfilando delante de los ojos, que se rinden. Ya lo he dicho antes pero no puede quedar en el olvido; no sólo es Eisenstein el mago, lo que hace Eduard Tissé con la fotografía está fuera del alcance de cualquiera. Los imposibles ángulos del acorazado, la penumbra del barco al atardecer, los múltiples enfoques de la persecución por las escaleras de Odessa, el entierro de Vakulinchuk, … Y primeros planos colosales como los de la madre, el crucifijo cayendo a cubierta, el cañón apuntando a la cámara, … Desde luego si te gustan las cosas relacionadas con la técnica del cine ésta es tu película.

Y como colofón deja mi escena preferida de todos los tiempos, la masacre de los cosacos a la población de Odessa cuando ésta daba la bienvenida a los amotinados y despedía con honores al héroe caído. La madre, el carro del bebé, el cojo, el paso alineado de los cosacos y mil cosas más ocurren en apenas unos minutos frenéticos, minutos que contienen la esencia de lo que es el CINE, o lo que debería ser. Nunca se dijo tanto en tan poco tiempo detrás de una cámara.

Hubo un tiempo en el que quería ser cineasta, y toda la culpa de ello la tiene “El acorazado Potemkin”. De todos modos, necesitaría un millón de páginas para contar todo lo que me viene a la cabeza cuando pienso en esta película, por lo que pongo punto y final y que cada uno la vea y extraiga sus propias conclusiones. Abajo os dejo la escena de la que hablaba:

Leer <a href=”http://www.muchocine.net/criticas/3832” title=”critica de El acorazado Potemkin”>critica de El acorazado Potemkin</a> en Muchocine.net

Publicado en Cine | Etiquetado: , , , , | 4 Comentarios »

Nosotros somos una parte de la tierra (Jefe Seattle)

Publicado por raskolnikoff en Diciembre 24, 2007

 

Hace muchos años que tengo la sensación (no me atrevo a decir certeza porque de todo se debe dudar) de que no tenemos más remedio en esta vida que ser o bien ingenuos o bien unos hijos de la gran puta.

Como bien sabréis, los hombres en la sombra están planeando construir una filial de Las Vegas en los Monegros aragoneses. Y como es un proyecto del que todos esos cuatreros analfabetos de la clase política regional van a sacar tajada pues se aprueba en un visto y no visto. Se vende como progreso, se hace creer al populacho que repercutirá beneficiosamente en sus vidas y vía libre. Lo mismo que la Expo. Luego llegarán las deudas y el rechinar de dientes, pero los abnegados defensores del bienestar social ya estarán surtidos de dinero y pagará el contribuyente.

Aramón lleva años destrozando el Pirineo y los constructores edifican donde sea talando lo que sea con los correspondientes permisos. De aquí a diez años no sólo no va a haber glaciares, no tendremos un maldito bosque para andar. Y en los boletines oficiales sigue habiendo leyes medioambientales, y esto es democracia y bla bla bla. Pero ojo si se me ocurre acampar en la montaña, que igual me llevan a la cárcel.

Lo más probable es que Aragón se acabe convirtiendo en un ruinoso vertedero en breve gracias a todos estos malnacidos. Ojalá disfrutéis el dinero porque es lo único que tenéis.

Después de haberme quedado a gusto os pongo un mensaje intemporal, una de las mayores verdades de la historia de la humanidad. Esto es lo que respondió el Gran Jefe Seattle de la tribu Dewamish al presidente de los E.E.U.U. tras la oferta de éste de comprar las tierras de su tribu:

“El Gran Jefe Blanco de Washington nos envió un mensaje diciendo que quiere comprar nuestras tierras. El gran jefe nos envió también palabras de amistad y de buena voluntad. Esto es muy amable por su parte, pues sabemos que él no necesita nuestra amistad. Sin embargo nosotros meditaremos su oferta, pues sabemos que si no vendemos vendrán seguramente hombres blancos armados y nos quitarán nuestras tierras.

Pero, ¿cómo es posible comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Nosotros no comprendemos esta idea. Si no somos dueños de la frescura del aire, ni del reflejo del agua, ¿cómo podréis comprarlos?

Nosotros tomaremos una decisión. El Gran Jefe de Washington podrá confiar en lo que diga el jefe Seattle, con tanta seguridad como en el transcurrir de las estaciones del año. Mis palabras son como las estrellas, que nunca tienen ocaso.

Cada partícula de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante aguja de pino, cada grano de arena de las playas, cada gota de rocío de los sombríos bosques, cada calvero, el zumbido de cada insecto… son sagrados en memoria y experiencia de mi pueblo. La savia que asciende por los árboles lleva consigo el recuerdo de los pieles rojas.

Los muertos de los hombres blancos olvidan la tierra donde nacieron cuando parten para vagar entre las estrellas. En cambio, nuestros muertos no olvidan jamás esta tierra maravillosa, pues ella es nuestra madre. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas, el venado, el caballo, el gran águila, son nuestros hermanos.. Las cumbres rocosas, los prados húmedos, el calor del cuerpo de los potros y de los hombres, todos somos de la misma familia.

Por todo ello, cuando el Gran Jefe de Washington nos comunica que piensa comprar nuestras tierra exige mucho de nosotros. Dice que nos reservará un lugar donde podamos vivir agradablemente y que él será nuestro padre y nosotros nos convertiremos en sus hijos.

Pero, ¿es eso posible? Dios ama a vuestro pueblo y ha abandonado a sus hijos rojos. El envía máquinas para ayudar al hombre blanco en su trabajo y construye para él grandes poblados. Hace más fuerte a vuestro pueblo de día en día. Pronto inundaréis el país como ríos que se despeñan por precipicios tras una tormenta inesperada. Mi pueblo es como una época en regresión pero sin retorno. Somos raza distintas. Nuestros niños no juegan juntos y nuestros ancianos cuentas historias diferentes. Dios os es favorable y nosotros, en cambio, somos huérfanos.

Nosotros gozamos de alegría al sentir estos bosques. El agua cristalina que discurre por los ríos y los arroyos no es solamente agua, sino también la sangre de nuestros antepasados. Si os vendemos nuestras tierras debéis saber que son sagradas y enseñad a vuestros hijos que son sagradas y que cada reflejo fugaz del agua clara de las lagunas narra vivencias y sucesos de mi pueblo. El murmullo del agua es la voz de mis antepasados.

Los ríos son nuestros hermanos que sacian nuestra sed. Ellos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si os vendemos nuestras tierras debéis recordar esto y enseñad a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos y que, por tanto, hay que tratarlos con dulzura, como se trata a un hermano.

El piel roja retrocedió siempre ante el hombre blanco invasor, como la niebla temprana se repliega en las montañas ante el sol de la mañana. Pero las cenizas de nuestros padres son sagradas, sus tumbas son suelo sagrado, y por ello estas colinas, estos árboles, esta parte del mundo es sagrada para nosotros. Sabemos que el hombre blanco no nos comprende. El no sabe distinguir una parte del país de otra, ya que es un extraño que llega en la noche y despoja a la tierra de lo que desea. La tierra no es su hermana sino su enemiga y cuando la ha dominado sigue avanzando. Deja atrás las tumbas de sus padres sin preocuparse. Olvida tanto las tumbas de sus padres como los derechos de sus hijos. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano, el aire, como cosas para comprar y devastar, para venderlas como si fueran ovejas o cuentas de colores. Su voracidad acabará por devorar la tierra, no dejando atrás más que un desierto.

Yo no sé, pero nuestra forma de ser es diferente a la vuestra. La sola visión de vuestras ciudades tortura los ojos del piel roja. Quizá sea porque somos unos salvajes y no comprendemos. No hay silencio en las ciudades de los blancos. No hay ningún lugar donde escuchar cómo se abren las hojas de los arboles en primavera o el zumbido de los insectos. Quizá sea sólo porque soy un salvaje y no entiendo, pero el ruido de las ciudades únicamente ofende a nuestros oídos. ¿De qué sirve la vida si no podemos escuchar el grito solitario del chotacabras, ni las querellas nocturnas de las ranas al borde de la charca? Soy un piel roja y nada entiendo, pero nosotros amamos el rumor suave del viento, que acaricia la superficie del arroyo, y el olor de la brisa, purificada por la lluvia del medio día o densa por el aroma de los pinos.

El aire es precioso para el piel roja, pues todos los seres comparten el mismo aliento: el animal, el árbol, el hombre…, todos respiramos el mismo aire. El hombre parece no notar el aire que respira. Como un moribundo que agoniza desde hace muchos días, es insensible a la pestilencia.

Pero si nosotros o vendemos nuestras tierras no debéis olvidar que el aire es precioso, que el aire comparte su espíritu con toda la vida que mantiene. El aire dio a nuestros padres su primer aliento y recibió su última expiación. Y el aire también debe dar a nuestros hijos el espíritu de la vida. Y si nosotros os vendemos nuestras tierras, debéis apreciarlas como algo excepcional y sagrado, como el lugar donde también el hombre blanco sienta que el viento tiene el dulce aroma de las flores de las praderas.

Meditaremos la idea de vender nuestras tierras, y si decidimos aceptar, será sólo con una condición: el hombre blanco deberá tratar a los animales del país como a sus hermanos. Yo soy un salvaje y no lo entiendo de otra forma. Yo he visto miles de bisontes pudriéndose, abandonados por el hombre blanco tras matarlos a tiros desde un tren que pasaba. Yo soy un salvaje y no puedo comprender que una máquina humeante sea más importante que los bisontes, a los que nosotros cazamos tan sólo para seguir viviendo.

¿Qué sería del hombre sin los animales? Si los animales desaparecieran el hombre también moriría de gran soledad espiritual. Porque lo que le suceda a los animales, también pronto le ocurrirá al hombre. Todas las cosas están relacionadas entre sí. Lo que afecte a la tierra, afectará también a los hijos de la tierra.

Enseñad a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñado a nuestros hijos: la tierra es nuestra madre. Lo que afecte a la tierra, afectará también a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen a la tierra, se escupen a si mismos. Porque nosotros sabemos esto: la tierra no pertenece al hombre, sino el hombre a la tierra. Todo está relacionado como la sangre que une a una familia. El hombre no creó el tejido de la vida, sino que simplemente es una fibra de él. Lo que hagáis a ese tejido, os lo hacéis a vosotros mismos.

El día y la noche no pueden convivir. Nuestros muertos viven en los dulces ríos de la tierra, regresan con el paso silencioso de la primavera y su espíritu perdura en el viento que riza la superficie del lago.

Meditaremos la idea del hombre blanco de comprar nuestras tierras. Pero, ¿puede acaso un hombre ser dueño de su madre? Mi pueblo pregunta: ¿qué quiere el hombre blanco? ¿Se puede comprar el aire o el calor de la tierra, o la agilidad del venado? ¿Cómo podemos nosotros venderos esas cosas, y vosotros cómo podríais comprarlas? ¿Podéis acaso hacer con la tierra lo que os plazca, simplemente porque un piel roja firme un pedazo de papel y se lo entregue a un hombre blanco? Si nosotros no poseemos la frescura del aire, ni el reflejo del agua, ¿cómo podréis comprarlos? ¿Acaso podréis volver a comprar los bisontes, cuando hayáis matado hasta el último?

Cuando todos los bisontes hayan sido sacrificados, los caballos salvajes domados, los misteriosos rincones del bosque profanados por el aliento agobiante de muchos hombres y se atiborren de cables parlantes la espléndida visión de las colinas… ¿dónde estará el bosque? Habrá sido destruido. ¿Dónde estará el águila? Habrá desaparecido. Y esto significará el fin de la vida y el comienzo de la lucha por la supervivencia.

Pero vosotros caminaréis hacia el desastre brillando gloriosamente, iluminados con la fuerza del dios que os trajo a este país y os destinó para dominar esta tierra y al piel roja. Dios os dio poder sobre los animales, los bosques y los pieles rojas por algún motivo especial. Ese motivo es para nosotros un enigma. Quizás lo comprendiéramos si supiésemos con qué sueña el hombre blanco, qué esperanza trasmite a sus hijos en la largas noches de invierno y qué ilusiones bullen en su imaginación que les haga anhelar el mañana.

Pero nosotros somos salvajes y los sueños del hombre blanco nos permanecen ocultos. Y por ello seguiremos distintos caminos, porque por encima de todo valoramos el derecho de cada hombre a vivir como quiera, por muy diferente que sea de sus hermanos.

No es mucho realmente lo que nos une. El día y la noche no pueden convivir y nosotros meditaremos vuestra oferta de comprar nuestro país y enviarnos a una reserva. Allí viviremos aparte y en paz. No tiene importancia dónde pasemos el resto de nuestros días. Nuestros hijos vieron a sus padres denigrados y vencidos. Nuestros guerreros han sido humillados y tras la derrota pasan sus días hastiados, envenenando sus cuerpos con comidas dulces y fuertes bebidas. Carecen de importancia dónde pasemos el resto de nuestros días. Ya no serán muchos, Pocas horas más quizás un par de inviernos, y ningún hijo de las grandes tribus que antaño vivían en este país y que ahora vagan en pequeños grupos por los bosques, sobrevivirán para lamentarse ante la tumba de un pueblo, que era tan fuerte y tan lleno de esperanzas como el nuestro.

Pero cuando el último piel roja haya desaparecido de esta tierra y sus recuerdos sólo sean como la sombra de una nube sobre la pradera, todavía estará vivo el espíritu de mis antepasados en estas riberas y en estos bosques. Porque ellos amaban esta tierra como el recién nacido ama el latir del corazón de su madre.

Pero ¿por qué he de lamentarme por el ocaso de mi pueblo? Los pueblos están formados por hombres, no por otra cosa. Y los hombres nacen y mueren como las olas del mar. Incluso el hombre blanco, cuyo dios camina y habla con él de amigo a amigo, no puede eludir ese destino común. Quizás seamos realmente hermanos. Una cosa si sabemos, que quizás el hombre blanco descubra algún día que nuestro Dios y el vuestro, son el mismo Dios. Vosotros quizás pensáis que le poseéis, al igual que pretendéis poseer nuestro país, pero eso no podéis lograrlo. Él es el Dios de todos lo hombres, tanto de los pieles rojas como de los blancos. Esta tierra le es preciosa, y dañar la tierra significa despreciar a su Creador

También los blancos desapareceréis, quizás antes que las demás razas. Continuad ensuciando vuestro lecho y una noche moriréis asfixiados por vuestros propios excrementos.

Nosotros meditaremos vuestra oferta de comprar nuestra tierra, pues sabemos que si no aceptamos vendrá seguramente el hombre blanco con armas y nos expulsará. Porque el hombre blanco, que detenta momentáneamente el poder, cree que ya es Dios, a quien pertenece el mundo.

Si os cedemos nuestra tierra amadla tanto como nosotros la amábamos, cuidadla tanto como nosotros la cuidamos, y conservad el recuerdo de tal como es cuando vosotros la toméis.

Y con todas vuestras fuerzas, vuestro espíritu y vuestro corazón, conservarla para vuestros hijos y amadla como Dios nos ama a todos.

Pues aunque somos salvajes sabemos una cosa: nuestro Dios es vuestro Dios. Esta tierra es sagrada. Incluso el hombre blanco no puede eludir el destino común. Quizás incluso seamos hermanos. ¡Quien sabe! “.

Quizás sea lo único que podamos elegir en esta puta vida, así que seamos ingenuos.

Publicado en Literatura | Etiquetado: , , | 6 Comentarios »

Woody Guthrie

Publicado por raskolnikoff en Diciembre 21, 2007

Un tipo que era el ídolo de Bob Dylan no necesita presentación. Su vida reúne todos los ingredientes de un genio (mujeres, alcohol, talento, …) y la música folk jamás llego a tal profundidad y espíritu como la que Woody sangró con su guitarra, que portaba un lema bastante polémico y que no pondré aquí para que no me tache nadie de hacer apología de nada que huela a política. Nada detesto más que esa manía de encasillar a la gente. No creo en ningún régimen humano, sea del lado que sea.

No dispongo de mucho repertorio de Guthrie, sólo unas recopilaciones de sonido algo prehistórico, pero es suficiente para ponerlo cuando me voy a desconectar en mis paseos por el monte con el perro. No sé que tienen los countrymen americanos que siempre me apetece escucharlos cuando veo una carretera de tierra. Es extraño el subconsciente.

Si queréis leer su biografía está en www.woodyguthrie.org. De todos modos, qué interesante es la vida de estos músicos de la América profunda: Robert Johnson, Leadbelly, Willie McTell, Billie Holiday, … Sigo sin entender cómo puede haber racismo en un país que ha visto nacer a éstos tipos, a Luther King y al 90% de sus medallistas olímpicos entre otros.

Aunque su canción más conocida es “This land is your land” (los que seguísteis “Doctor en Alaska” sabréis de cuál se trata) mi preferida es la que os dejo abajo, “Blowin’ down this old dusty road”:

“Me alejo de esta vieja carretera polvorienta

Y nunca más seré tratado de esta manera.

Voy a un lugar donde el agua sabe a vino

Y nunca más seré tratado de esta manera.

Voy a donde no hay tormentas de arena

Y nunca más seré tratado de esta manera.

Dicen que soy un desertor de la sequía

Y nunca más seré tratado de esta manera.

Busco un trabajo decente que sea pagado como corresponde

Y nunca más seré tratado de esta manera.

Mis hijos necesitan tres comidas al día

Y nunca más seré tratado de esta manera.

Necesito unos zapatos de diez dólares

Y nunca más seré tratado de esta manera.

Tus zapatos de dos dólares me están matando

Y nunca más seré tratado de esta manera.

Me alejo de esta vieja carretera polvorienta

Y nunca más seré tratado de esta manera.”

Publicado en Música | 2 Comentarios »

Metropolis (Fritz Lang)-1926

Publicado por raskolnikoff en Diciembre 19, 2007

 Si os aburre el cine mudo no creo que os interese este post. Si, por el contrario, sois fanáticos de esa magia que sólo podía transmitir el blanco y negro ya habréis visto esta película, por lo que huelga comentarla.

Entre los muchos méritos de Fritz Lang en la cinematografía destacan dos poderosamente. El primero es haber convertido en cineasta a Buñuel (supo su vocación tras ver “Las tres luces”), y el segundo es ser el equivalente de Julio Verne en el cine con “Metrópolis”.

Desgraciadamente, el régimen nazi en Alemania y McCarthy en los E.E.U.U. nos privaron de una filmografía más extensa y de mayor calidad desde que hizo “M, el vampiro de Dusseldorf” en 1931. En su huida a América dejó a su mujer y musa Thea von Harbou, afín al nazismo, y su cine nunca volvió a ser el mismo, en parte también (al igual que Chaplin) por la innovación del cine sonoro, donde no tenía cabida el expresionismo de su época alemana. Pese a ello, en su periplo por Hollywood nos dejó perlas como “Perversidad” o “Los sobornados”, que coronan la filmoteca de cualquier cinéfilo que se precie.

“Metrópolis” vaticina, en 1926, como iba a ser la sociedad de nuestros días. Y la verdad es que no iba desencaminado del todo. A estas alturas de la humanidad (sí, sin mayúsculas) sigue existiendo una sociedad que vive arriba sin dar un palo al agua y una sociedad de abajo que no sólo vive para trabajar sino que encima tiene que estar agradecida a los de arriba por permitírselo. Todo está mecanizado y la única válvula de escape de este mundo es el amor, y más si es con una de las de arriba (aunque en la película sea al revés). Viendo esta película puede que te de por pensar para qué cojones vale el progreso si a lo único que va encaminado es a aumentar las diferencias. Pero en fin, que esto es cine y no el debate del estado de la nación.

Reconozcamos pues el mérito al señor Lang y no busquemos tintes políticos en la obra (tildada de comunista), pues los genios no creen en política. Basta echar un vistazo al ruedo ibérico para darse cuenta que pocos componentes del hemiciclo podrían escribir su nombre sin cometer faltas de ortografía. Para vuestra salud mental recomiendo ver más cine bueno y menos telediarios, que dan úlceras y suelen desinformar aún más.

Os dejo el trailer por si os llama la atención:

Publicado en Cine | Etiquetado: , | 14 Comentarios »

Owner of a lonely heart (Yes)

Publicado por raskolnikoff en Diciembre 17, 2007

No sé por qué llevo todo el día con esta canción en la cabeza, así que igual los hados me están obligando a ponerla en el blog. Sea lo que sea aquí tenemos la mejor canción de uno de los grupos bandera del llamado “rock progresivo” junto a Jethro Tull, King Crimson o Génesis por citar algunos.

La verdad es que de esta canción sólo me gustaba al principio ese riff de guitarra tan cojonudo del principio. Siempre me ha parecido a la altura del de “Satisfaction” o el de “Sunshine of your love” y, hablando hoy de ello, me han dicho que es lo más simple del mundo. ¿Pero acaso la simpleza está reñida con la genialidad?.

En todo caso, una serie de escuchas completas y habiendo entendido del todo la letra me han hecho rendirme a la evidencia: es muy buena. Nunca fui un fan devoto de los 80 pero entre el riff, la melodía y el mensaje me conquistaron.

Volar unos minutos a los 80 y preguntaos qué es mejor, si un corazón solitario o un corazón herido:

Publicado en Música | Etiquetado: , | 2 Comentarios »

Tales of brave Ulysses (Cream)

Publicado por raskolnikoff en Diciembre 13, 2007

Si queréis conocer al mejor Eric Clapton escuchar éste disco, el “Disraeli Gears”. Pese a todo lo que ha hecho en los siguientes 40 años nada está a la altura de esta joya. Era el Clapton que disparaba con su guitarra riffs que se clavaban como flechas en los oídos, un Jack Bruce que dibujaba líneas de bajo inimaginables y un Ginger Baker que lo mismo rompía las baquetas que creaba un ambiente sepulcral. Aparte de las aventuras del valiente Ulises el disco nos regala “Swlabr”, “We’re going wrong” o la archiconocida “Sunshine of your love”.

Pero Clapton desgraciadamente nunca más sonó tan salvaje, aunque luego dejara joyas del calibre de “Layla”, “Bell Bottom Blues”, “Let it rain” o “Tears in heaven”, cambiando el rock por el blues. De su LP con Blind Faith hablaré otro día, para mí el mejor disco de blues-rock de la historia (que me perdonen los fanáticos de Led Zeppelin, entre los que me incluyo).

Si hubo un “annus mirabilis” del rock, ése fue 1967. Aparte de ésta joya de rock psicodélico, el grifo del talento se abrió y salieron disparadas obras inmortales como el “Surrealistic Pillow” de Jefferson Airplane, el “Sgt. Pepper’s” de los Beatles, “Axis: Bold as love” de Hendrix, el “Satanic Majesties” de los Stones, el “Sell Out” de los Who y los espectaculares debuts de los Doors y de Pink Floyd entre otros.

La canción (como la mayoría del grupo) fue escrita por un poeta beat amigo del grupo. El viaje de Ulises y su relación con las mujeres, los cantos de sirena del irrestible bello sexo femenino, las tribulaciones y la locura que nos generan, su irresistible encanto, …

“You thought the leaden winter would bring you down forever,
but you rode upon a steamer to the violence of the sun.

And the colours of the sea blind your eyes with trembling mermaids,
And you touch the distant beaches with tales of brave Ulysses:
How his naked ears were tortured by the sirens sweetly singing,
for the sparkling waves are calling you to kiss their white laced lips.

And you see a girl’s brown body dancing through the turquoise,
and her footprints make you follow where the sky loves the sea.
and when your fingers find her, she drowns you in her body,
carving deep blue ripples in the tissues of your mind.

The tiny purple fishes run laughing through your fingers,
and you want to take her with you to the hard land of the winter.

Her name is Aphrodite and she rides a crimson shell,
and you know you cannot leave her for you touched the distant sands.
With tales of brave Ulysses, how his naked ears were tortured
by the sirens sweetly singing.

The tiny purple fishes run laughing through your fingers,
and you want to take her with you to the hard land of the winter.”

Publicado en Música | Etiquetado: , , , , | 2 Comentarios »

Las aventuras de Jeremiah Johnson (Sydney Pollack)

Publicado por raskolnikoff en Diciembre 10, 2007

Pese a que llevo unos meses haciendo este blog aún tengo un miedo atroz a escribir sobre algunas obras; ya sean películas, canciones o libros. Es muy injusto juzgar en unas líneas tanta genialidad, tanto trabajo, tantas horas de inspiración, … Con esta película se multiplica ese miedo. Sinceramente, no sé expresarme para explicar esta maravilla de film.

Siempre tuve a Robert Redford en un altar. Debía ser muy crío cuando vi “El golpe”, ese magnífico mano a mano suyo con Paul Newman. Y nunca jamás me defraudó posteriormente. Si sé que Redford hace una película, invariablemente acabaré viéndola y me acabará gustando. Y lo mismo pasa con Newman. Son dos actores que se complementan como el tabaco y el whisky, al igual que John Wayne y Dean Martin o Humphrey Bogart y Edward G. Robinson. Lástima que aparte de “El golpe” sólo rodaran juntos otra (pero vaya otra): “Dos hombres y un destino”.

La película es el mayor homenaje que yo haya visto a la montaña en el cine, es casi más protagonista que Redford. Rodada en las Rocosas (dónde si no); cuenta la vida en la Naturaleza de Jeremiah Johnson, un hombre que abandona harto la civilización para convertirse en un trampero. Allá, mientras aprende supervivencia a marchas forzadas, va teniendo contacto con los pocos humanos que la habitan. Cada encontronazo enciende una chispa de filosofía, de primitivismo atávico mezclado con reglas propias de convivencia en un hábitat despiadado. Y el hilo conductor es el silencio.

Resulta curioso que esta película se pase por la piedra a la “nouvelle vague” con sus silencios. El falso intelectualismo del cine de arte y ensayo queda en absoluto ridículo ante esta magistral catarata de silencios, especialmente cuando Jeremiah está con su mujer y con el huérfano, que es mudo y no por casualidad. Es normal que hablemos mucho en una ciudad ante la contaminación acústica que nos rodea, pero en la montaña …. Es la montaña la que regula el tiempo y el ánimo, y los que allá moran lo acatan. Ya lo dice un cazador: “No admito más iglesia que la Naturaleza”. Si nos ponemos simplistas, ése podría ser el lema de la película.

No os voy a contar lo que le sucede a Jeremiah en su peregrinar por los picos nevados, no os destriparé la película. Bueno, lo que os puedo decir es que le pasa de todo. Pero hay que verla para entenderlo, hay que comprender los silencios tanto de los personajes como de la montaña. Y cómo un hombre puede moldearse hasta ser uno con lo que le rodea. Y qué caras pueden resultar las equivocaciones allá arriba. Y tantas cosas más. 

Toda la película (actores, guión, director, escenarios, …) es una obra maestra sin discusión, un documento imprescindible para aquéllos que se vean agobiados entre tanto cemento, tanto ruido y tanto muerto viviente. Si eres lector de Jack London no entenderé que no la hayas visto.

Publicado en Cine | Etiquetado: , , | 6 Comentarios »

Historia del buen brahma (Voltaire)

Publicado por raskolnikoff en Diciembre 3, 2007

Hoy cedo mis líneas al gran Voltaire, un revolucionario en la más amplia concepción de esta palabra.

Me encantan las biografías. Una de las que más disfruté, de lejos, fue la de François Marie Arouet, Voltaire. Un hombre que iba de la cárcel al exilio y del exilio a la cárcel, que tuvo correspondencia con todos los hombres brillantes de su tiempo (desde Newton hasta Catalina de Rusia), que luchó por sacar a la humanidad de las tinieblas del dogmatismo religioso (la armó en Ginebra por alabar a Servet) y que siempre buscó la RAZÓN. Sólo con oír la frase por la que siempre será recordado uno se hace a la idea de qué tipo de hombre era: “Aunque no estoy de acuerdo con lo que dice lucharé hasta la muerte para que pueda decirlo”.

Aquí os dejo un cuentecillo que escribió, llamado “Historia del buen brahma”, en el que intenta despejar la incógnita de si es preferible ser tonto y feliz o sabio y desdichado:

“En mis viajes encontré un anciano, sujeto muy cuerdo, instruído y discreto, y con esto rico, cosa que le hacía más cuerdo; porque como no le faltaba nada, no necesitaba engañar a nadie. Gobernaban su familia tres mujeres muy hermosas, cuyo esposo era; y cuando no se recreaba con sus mujeres, se ocupaba en filosofar. Vivía junto a su casa, que era hermosa, bien alhajada y con amenos jardines, una india vieja, tonta y muy pobre.
Díjome un día: Quisiera no haber nacido. Preguntéle porqué, y me respondió:
- Cuarenta años ha que estoy estudiando, y los cuarenta los he perdido; enseño a los demás y lo ignoro todo. Este estado me tiene tan aburrido y tan descontento, que no puedo aguantar la vida; he nacido, vivo en el tiempo, y no sé qué cosa es el tiempo; me hallo en un punto entre dos eternidades, como dicen nuestros sabios, y no tengo idea de la eternidad; consto de materia, pienso, y nunca he podido averiguar la causa eficiente del pensamiento; ignoro si es mi entendimiento una mera facultad, como la de andar y digerir, y si pienso con mi cabeza lo mismo que palpo con mis manos. No solamente ignoro el principio de mis pensamientos, también se me esconde igualmente el de mis movimientos; no sé porqué existo, y no obstante todos los días me hacen preguntas sobre todos estos puntos; y como tengo que responder con precisión y no sé que decir, hablo mucho, y después de haber hablado me quedo avergonzado y confuso de mí mismo. Peor es todavía cuando me preguntan si Dios es eterno. A Dios lo pongo por testigo de que no lo sé, y bien se echa de ver en mis respuestas. Reverendo Padre, me dicen, explicadme cómo el mal inunda la tierra entera. Tan adelantado estoy yo como los que me hacen esta pregunta: unas veces les digo que todo está perfectísimo; pero los que han perdido su patrimonio y sus miembros en la guerra no lo quieren creer ni yo tampoco, y me vuelvo a mi casa abrumado por mi curiosidad e ignorancia. Leo nuestros libros antiguos, y me ofuscan más las tinieblas. Hablo con mis compañeros: unos me aconsejan que disfrute de la vida y me ría de la gente; otros creen que saben algo y se descarrían en sus desatinos, y toda la angustia que padezco. Muchas veces estoy a pique de desesperarme, contemplando que al cabo de todas mis investigaciones, no sé ni de donde vengo, ni qué soy, ni adónde iré, ni qué ser.
Causóme lástima de veras el estado de este buen hombre, que era el más racional, y me convencí de que era más desdichado el que más entendimiento tenía y era más sensible.
Aquel mismo día visité a la vieja vecina suya, y le pregunté si se había apesadumbrado alguna vez por no saber qué era su alma, y ni siquiera entendió mi pregunta. Ni un instante en toda su vida había reflexionado en alguno de los puntos que tanto atormentaban al buen Brahma; creía con toda su alma en Dios y se tenía por la más dichosa mujer, con tal que de cuando en cuando tuviese agua para bañarse.
Atónito de la felicidad de esta pobre mujer, me volví a ver a mi filósofo y le dije:
- ¿No tenéis vergüenza de vuestra desdicha, cuando a la puerta de vuestra casa hay una vieja autómata que en nada piensa y vive contentísima?
- Razón tenéis –me respondió-, y cien veces he dicho para mí que sería muy feliz si fuera tan tonto como mi vecina; más no quiero gozar semejante felicidad.
Más golpe me dio esta respuesta del buen hombre que todo cuanto primero me había dicho; y examinándome a mí mismo, ví que efectivamente no quisiera yo ser feliz a cambio de ser un majadero.
Se propuso el caso a varios filósofos, y todos fueron de mi parecer. No obstante, decía yo para mí, rara contradicción es pensar así, porque al cabo lo que importa es ser feliz, y nada monta tener entendimiento o ser necio. También digo: los que viven satisfechos con su suerte, bien ciertos están de que viven satisfechos; y los que discurren, no lo están de que discurren bien. Entonces, es claro que debiera escoger uno no tener migaja de razón , si el algo contribuye la razón a nuestra infelicidad. Todos fueron de mi mismo parecer, pero ninguno quiso entrar en el ajuste de volverse tonto por vivir contento.
De aquí saco que si hacemos mucho aprecio de la felicidad, más aprecio hacemos todavía de la razón. Y reflexionándolo bien, parece que preferir la razón a la felicidad, es garrafal desatino. ¿Pues, cómo hemos de explicar esta contradicción? Lo mismo que todas las demás, y sería el cuento de nunca acabar.”

Publicado en Literatura | Etiquetado: , | 4 Comentarios »