Well I told you once and I told you twice
But you never listen to my advice
You don’t try very hard to please me
With what you know it should be easy
Well this could be the last time
This could be the last time
Maybe the last time
I don’t know. Oh no. Oh no.
Well, I’m sorry girl but I can’t stay
Feelin’ like I do today
It’s too much pain and too much sorrow
Guess I’ll feel the same tomorrow
Well this could be the last time
This could be the last time
Maybe the last time
I don’t know. Oh no. Oh no.
Well I told you once and I told you twice
That someone will have to pay the price
But here’s a chance to change your mind
‘Cause I’ll be gone a long, long time
Well this could be the last time
This could be the last time
Maybe the last time
I don’t know. Oh no. Oh no
Well, this could be the last time
Ride on
Through the night
Ride on
Ride on
Through the night
Ride onThere are visions, there are memories
There are echoes of thundering hooves
There are fires, there is laughter
There’s the sound of a thousand doves
In the velvet of the darkness
By the silhouette of silent trees
They are watching, they are waiting
They are witnessing life’s mysteries
Cascading stars on the slumbering hills
They are dancing as far as the sea
Riding o’er the land, you can feel its gentle hand
Leading on to its destiny
Take me with you on this journey
Where the boundaries of time are now tossed
In cathedrals of the forest
In the words of the tongues now lost
Find the answers, ask the questions
Find the roots of an ancient tree
Take me dancing, take me singing
I’ll ride on till the moon meets the sea
Hay visiones, hay memorias,
hay ecos de estruendo de galopes,
hay fuego, hay carcajadas,
hay un sonido de miles de espíritus.
En el terciopelo de la oscuridad,
entre las siluetas de los árboles silenciosos,
están observando, están esperando,
dando fe de los misterios de la vida.
Lluvia de estrellas en las colinas de ensueño,
bailando más allá del mar,
cabalgando sobre la tierra, puedes sentir su gentil mano
llevándolas a su destino.
Llévame contigo en este viaje
donde los límites del tiempo se agitan
en las catedrales del bosque,
en las palabras de lenguas extinguidas.
Averigua las respuestas, descubre las preguntas,
encuentra las raíces de un árbol centenario,
llévame bailando, llévame cantando,
cabalgaré hasta donde la luna confluye con el mar.
Please, let me sit down beside you.
I’ve got something to tell you, you should know.
I just couldn’t wait for not another day.
I love you, for more than words can ever say.
Honey living without you is so painful.
I was tempted to call it a day.
You’ve got me in your hand, why can’t you understand?
I love you baby, for more than words can say.
I just can’t sleep, when I lay down in my bed.
The thougths of you babe, just linger in my head.
Living without you is so painful. I was tempted to call it a day.
You’ve got me in your hand, why can’t you understand?
I love you honey, for more than words can say.
I love you honey, for more than words can say.
Yes, I do.
Hay días que uno se plantea muchas cosas y suele suceder que cuando pasa esto no eres capaz de ser ecuánime con ninguna y acabas mirándolo por el lado negro. Por otro lado, tener un mínimo de experiencia te enseña a pararte y mirar con calma a ver por donde puede amainar el temporal. Puede que al rato se hayan ido las nubes o puede que la tormenta arrecie. En esas estamos hoy.
Por otro lado cada vez soporto menos el pesimismo y el optimismo idiota. Lo primero es la desgracia del sabio y lo segundo es la filosofía vital del bobo. Ambas me repugnan por igual, tanto el empecinamiento en convertir todo en una mierda como el no pensar más que en el interés particular y cegarse ante el mundo real amparado en aficiones absurdas y siendo indiferente a las cosas que no encajan en un universo ficticiamente feliz creado por uno mismo. Llevo años buscando el equilibrio de esto, y hay que ver que difícil es. Y lo fácil que es encasillarse, imitar y fingir que se es feliz. Y lo difícil que es darse cuenta que esto no arregla nada, que es el combate contra los propios miedos y contra uno mismo lo que te hace salir de los agujeros que uno mismo se cava. Reinventarse, en definitiva, mejorar lo que se puede.
Todo el mundo necesita reestructurarse de vez en cuando y me ha llegado la época, pensar qué es lo superfluo y extirpar por lo sano. Siempre que esta situación se me echa encima me pongo cientos de veces esta canción, no sé por qué. No tiene muchas palabras, pero siempre que la oigo me parece que encierra el significado de todo: del amor, de la tragedia y de toda la amplia gama de cosas insustanciales entre lo uno y lo otro.
No sé cuánta gente lee este blog, sean los que sean a todos ellos un saludo y un hasta luego,
Puede que alguno se enfade si la primera que pongo de Led Zeppelin no sea “Stairway to heaven”. Desde luego, la de hoy no es la más conocida ni adorada de este grupo. ¿Por qué no “Kashmir”, “Black dog”, “Rock and roll”, “Ramble on” o “Heartbreaker”? Pues no lo sé.
“When the levee breaks” no es original de Led Zeppelin, era de un viejo bluesman de los años 30. No importa, lo bueno de este grupo fue su instrumentación, su música tenía un sello propio. Lástima que los que intentaron seguir su huella se quedaron con lo que no debían, como el histrionismo de Plant o la excesiva y a veces cansina aportación del, por otro lado genial, batería John Bonham. Así nació el heavy metal y todo eso que suena como si estuvieran capando gatos con una motosierra.
Por eso siempre nos quedaran los Zeppelin o Black Sabbath, grupos que supieron llegar al límite de lo que separa la música y el ruido. Un sonido contundente pero lírico, con letras reflexivas y alma alcohólica, hilo musical de cualquier antro de mala muerte de carretera americana que se precie. La armónica de esta canción pide a gritos un bourbon seco para ponerse en ambiente, curioso porque eran ingleses, el grupo que mejor interpretó desde las islas el espíritu de la música blues-rock de la tierra del tío Sam.
Pese a que no debería voy a volver a cometer otro atentado contra la lengua de Shakespeare traduciendo esta canción, misión aún más complicada debido a que se asegura que tiene doble sentido (como todas las canciones de Led Zeppelin). El dique que se rompe ha sido visto como la profecía de una rebelión de las masas, al igual que se afirma que “Stairway to heaven” es una oda al diablo. Sea lo que sea la canción es tremenda, me dan igual las interpretaciones freudianas de las obras de Led Zeppelin.
Si sigue lloviendo el dique se va a romper
y cuando el dique se rompa no tendré ningún sitio en el que estar.
El malvado viejo dique me enseñó a llorar y lamentarme,
Ten lo que hay que tener para hacer a un hombre de la montaña abandonar su hogar.
¿No te hace sentir fatal
cuando intentas encontrar el camino a casa
no saber qué camino elegir?.
Si vas hacia el Sur
no habrá nada que hacer
si no conoces Chicago.
Llorar no te ayudará ni rezar aliviará tus problemas,
cuando el dique se rompe sólo puedes huir de allí.
Me pasé toda la noche sentado en el dique lamentándome
y pensando en mi mujer y en mi feliz hogar
mientras me voy a Chicago y no te puedo llevar conmigo,
Hoy le toca el post al mejor fabricante de letras que la música haya producido jamás, el señor Robert Zimmermann (se colocó el Dylan como homenaje al escritor Dylan Thomas). La genial fábrica que este hombre tiene instalada en la azotea es la biblia del rock, todo buen grupo de los últimos 40 años le debe a él la profundidad y el mensaje de todas y cada una de sus canciones. Incluso los Beatles pasaron del “She loves you” al “Norwegian wood” después de una sesión de marihuana con el señor Dylan. ¿Cómo agradecerle todo lo que ha hecho?.
Su carrera comenzó cuando dejó su Minnesota natal para meter la cabeza en el hervidero cultural del New York de principios de los 60, una ciudad en la que los escritos de Kerouac y Ginsberg inflamaban a una juventud que se preparaba para intentar cambiar el mundo. Dylan aterrizó en el momento justo.
Cuando llegó, Dylan había recopilado casi todo el cancionero blues-folk americano en su cabeza, desde Robert Johnson hasta Woody Guthrie. Con eso y el incipiente rock’nroll se fue gestando el universo Dylan, donde con el paso del tiempo incluso hubo espacio para el reggae, el pop y mil estilos más. Y todo ello con una prosa aplastante, que puso de vuelta y media todo lo que cogió en su camino y, lo que es más importante, negándose a ser reconocido como portavoz ni como papa de nada. Es su voz, nos quiere decir, no la voz de un colectivo. Su propia voz, fea y desagradable en la forma y en el fondo, pero más brillante que ninguna. Bruce Springsteen dijo una vez que la primera vez que la oyó le pareció que estaban tirando abajo las puertas de su mente.
Podría poner decenas de canciones de Dylan pero no puedo obviar la que le marcará para siempre, “Like a rolling stone”. Pese a parecerme una solemne estupidez los premios y las listas no puedo estar más de acuerdo con la revista “Rolling Stone” (valga la redundancia) en señalarla como la canción más influyente de los últimos 50 años. Dylan fue el primero en hacer una novela cantada en 6 minutos. Y encima está ese organillo ebrio que le da un aire de vodevil barato …. En mi vida me cansaré de esta canción.
Otro día seguiremos con Dylan, voy a destripar de nuevo el inglés:
Hace tiempo vestías muy bien
y echabas dinero a los vagabundos con desprecio.
La gente te decía:
“Cuidado muñeca, te vas a pegar una buena leche si sigues así”.
Creías que te estaban tomando el pelo
y te solías reír de los desafortunados.
Pero ahora ya no hablas sacando pecho
ni pareces tan soberbia
cuando tienes que mendigar tu próxima comida.
¿Cómo te sientes ahora,
sin hogar, como una completa desconocida,
como una piedra que rueda sin destino?
Has ido al colegio más señorial, señorita solitaria,
pero sólo te acostumbraste a cotorrear,
nadie te enseñó como sobrevivir en las calles
y ahora descubres que tienes que hacerlo.
Dijiste que nunca tendrías nada en común con el misterioso vagabundo
pero ahora comprendes que él no vende coartadas
mientras miras fijamente sus ojos vacíos
y le ruegas que haga un trato contigo.
¿Cómo te sientes ahora
estando completamente sola,
sin rumbo ni dirección,
como una completa desconocida,
como una piedra que rueda sin destino?
Nunca giraste la cabeza para ver las muecas
de los payasos y los malabaristas
cuando vinieron y te hicieron trucos para divertirte.
Nunca entendiste que no estaba bien
ni debiste dejar que otra gente patease culos por ti.
Solías montar un caballo metálico con diplomacia
que llevaba en sus ancas un gato siamés.
¿No es duro cuando descubres que fue una ilusión
después de haberse llevado todo lo que te pudo robar?
¿Cómo te sientes ahora
estando completamente sola,
sin rumbo ni dirección,
como una completa desconocida,
como una piedra que rueda sin destino?
La princesa en el campanario y la “beautiful people”
están bebiendo, pensando que han alcanzado el éxito,
intercambiándose toda clase de regalos lujosos,
pero tú deberías quitarte y empeñar tu anillo de diamantes.
Te divertías tanto viendo y oyendo
al andrajoso vagabundo loco vestido de Napoleón …
Ve con él ahora, te está llamando, no puedes rechazarle
cuando no tienes nada, absolutamente nada ya que perder.
Eres invisible para los demás, no tienes ningún secreto que esconder.
Siguiendo con los desagravios hoy les toca a Lynyrd Skynyrd, los exponentes por antonomasia del Southern Rock americano.
Tomando su nombre de un profesor de gimnasia que les obligaba a llevar el pelo corto ( Leonard Skinner, con el que hicieron las paces tras alcanzar la fama ) y enorgulleciéndose de su condición de “rednecks” (paletos del Sur), fueron los padres de un sonido que unía el peculiar hillbilly y la música negra de la zona con el rock’n'roll a la par que los Allman Brothers. Detrás de ellos vendrían, por poner algunos ejemplos, ZZ Top o Blackfoot.
La década de los 70 fue suya, regalando a la posteridad auténticos himnos como “Sweet Home Alabama” o “Free bird”. La desgracia se cebó con ellos al estrellarse el avión en el que viajaban el año 77, muriendo en el accidente varios miembros entre los que se incluía el cantante y líder, Ronnie Van Zant. Ya pasados unos años, en el 84, su hermano reunió a los supervivientes que continúan aún hoy poniendo banda sonora al “territorio confederado”.
Pese a todos esos himnos la canción que siempre me sedujo fue “Simple man”, los consejos de una madre al joven rapaz que se embarca en el sinuoso viaje de la vida. Voy a intentar traducirla, espero no destriparla demasiado:
Mi madre me dijo cuando era joven:
“ Ven y siéntate a mi lado, mi único hijo,
escucha atentamente lo que te voy a decir,
y si me haces caso te ayudará algún día:
Tómate tu tiempo, no vivas muy deprisa,
los problemas vendrán y se irán.
Encuentra una buena mujer y sabrás lo que es el amor
y no olvides hijo que alguien allá arriba cuida de ti”
“Y sé alguien sencillo,
sé alguien al que querrías y entenderías.
sé alguien sencillo.
¿Harás esto por mí si puedes?”
“Aparta de ti la codicia de los ricos,
todo lo que necesitas está en tu alma,
puedes hacerlo si lo intentas.
Todo lo que quiero para ti
es que te sientas satisfecho al final.”
“Y sé alguien sencillo,
sé alguien al que querrías y entenderías.
sé alguien sencillo.
¿Harás esto por mí si puedes?”
“No te preocupes, hijo, te encontrarás a ti mismo,
no tienes más que oír lo que te diga tu corazón,
puedes hacerlo si lo intentas.
Todo lo que quiero para ti
es que te sientas satisfecho al final.”
“Y sé alguien sencillo,
sé alguien al que querrías y entenderías.
sé alguien sencillo.
¿Harás esto por mí si puedes?”
Suena mucho mejor en su lengua, siempre dije que el español es el idioma para leer, el italiano para hablar y el inglés para el rock.
Tengo muchos desagravios por delante, muchas grandes bandas y músicos de los que no he colgado nada. El otro día hablé de los Creedence, hoy les toca a los lunáticos de Pink Floyd y sucesivamente irán pasando Lynyrd Skynyrd, Bob Dylan, Led Zeppelin y demás.
“Shine on you crazy diamond” es un homenaje a Syd Barrett, el ideólogo de Pink Floyd que tras los primeros discos fue apartado del grupo por sus problemas mentales. La banda, contra todo pronóstico, no sólo no bajó la calidad de sus canciones sino que además sacó dos Lp’s que cambiarían para siempre la historia de la música: “Wish you were here” (donde está incluida esta canción) y “Dark side of the moon”. Pero hay que reconocer la genialidad de Barrett y en otra ocasión colgaré el “Astronomy domine”, una canción que me levanta de la silla y considero su obra maestra.
“Shine on you crazy diamond” puede parecer pesada y seguramente sólo será apreciada por los fanáticos de Pink Floyd, pero la guitarra de los primeros minutos es demoledora. No puedo evitar que un escalofrío me recorra la espalda al escuchar esos acordes, esos gemidos de melancolía de la guitarra de Dave Gilmour. Ningún grupo ha podido llegar jamás a la atmósfera lisérgica y espacial tan extraña que este grupo patentó. Sí, espacial, no encuentro mejor adjetivo.
También aprecio mucho la letra de la canción, sobre todo ese “comprendiste los secretos demasiado pronto, lloraste a la luna”. Las letras de Pink Floyd están empapadas de denuncia y desarraigo del modus vivendi occidental, de esta absurda compra-venta de humanos que es el mundo civilizado. El mejor ejemplo es el Lp “Animals”, donde el ser humano es clasificado en perros (los hombres de negocios), cerdos (los políticos) y ovejas (obvio quienes son, ¿no?) o la famosa “Another brick in the wall”.
Abajo os dejo la canción, o la adoraréis o la quitaréis al primer minuto. Os aconsejo que esperéis un poco y os metáis en la atmósfera Pink Floyd, no hace falta estar hasta arriba de marihuana para quedarte enganchado a estos acordes espaciales:
“Remember when you were young, you shone like the sun.
Shine on you crazy diamond.
Now there’s a look in your eyes, like black holes in the sky.
Shine on you crazy diamond.
You were caught on the crossfire of childhood and stardom,
blown on the steel breeze.
Come on you target for faraway laughter,
come on you stranger, you legend, you martyr, and shine!
You reached for the secrets too soon, you cried for the moon.
Shine on you crazy diamond.
Threatened by shadows at night, and exposed in the light.
Shine on you crazy diamond.
Well you wore out your welcome with random precision,
rode on the steel breeze.
Come on you raver, you seer of visions,
come on you painter, you piper, you prisoner, and shine!”
Es lamentable que en los cuatro meses que llevo haciendo ésto aún no hubiera puesto ninguna canción de los Creedence, los maestros absolutos del “rock pantanoso” y una de las bandas realmente imprescindibles en cualquier discografía.
Aprovechando que al fin llueve por estos pagos, cosa que ya iba haciendo falta, cuelgo esta joya llamada “Have you ever seen the rain?”. Ya habrá tiempo para el rock cenagoso de “Green River”, “Born on the Bayou” o “Run through the jungle”.
De todas las versiones que he oído ninguna llega a la suela del zapato a ésta, la original. Ni siquiera la de los Ramones, pese a lo que me gustan. El órgano etéreo y la voz de Fogerty desarman a cualquiera.
Hoy es buen día para mirar por la ventana y meditar, aprovechémoslo:
“Someone told me long ago there’s a calm before the storm,
I know; it’s been comin’ for some time.
When it’s over, so they say, it’ll rain a sunny day,
I know; shinin’ down like water.
I wanna know, have you ever seen the rain?
I wanna know, have you ever seen the rain
comin’ down on a sunny day?
Yesterday and days before, sun is cold and rain is hard,
I know; been that way for all my time.
’til forever, on it goes through the circle, fast and slow,
I know; it can’t stop, I wonder.
I wanna know, have you ever seen the rain?
I wanna know, have you ever seen the rain
comin’ down on a sunny day?”