Vida de Pedro Saputo (Braulio de Foz)
Publicado por raskolnikoff en Abril 15, 2008

Siempre le tuve alergia a los regionalismos. Pese a ser aragonés cada vez que oigo una jota o un “có” me chirrían los oídos, y no me vestiría jamás de baturro. Tampoco me pondría una barretina si fuera catalán, bailaría chotis si fuera madrileño o sevillanas si fuera andaluz. Entiendo que haya gente que le gusten estas cosas y se sienta orgulloso de la tierra madre pero no es mi caso, emocionalmente soy algo paria en cuanto a folklore regional. Y ni me siento orgulloso de ello ni me avergüenzo. De hecho, me gusta que haya gente que reivindique la historia de esta gran región tan humillada. Otras hacen mucho más ruido y no tienen ni la cuarta parte de motivos para quejarse.
Si hay una cosa que realmente me ha hecho sentirme orgulloso de esta tierra es este libro, “Vida de Pedro Saputo”. Es el libro donde un aragonés encuentra todos los valores que se le presuponen en su protagonista, un niño prodigio que en una época de cerrilismo e inmovilización hizo de su capa un sayo y se hizo un hombre por sí solo. La cabezonería bien entendida, la nobleza, el destierro del orgullo y la bondad más absoluta son las armas del hijo de la pupila, el niño que aprendió todo mediante la observación y la no asunción de dogmas, el niño que no tomó más maestro que el individualismo, la libertad y el amor a sus allegados.
Pedro Saputo es todo. Es el superhombre de Nietzsche, el Emilio de Rousseau, el Voltaire aragonés que trajo la ilustración a su pueblo (aunque no aprendiesen mucho los pobres), el antepasado ficticio de Ortega y Gasset, … Braulio de Foz expone todos los males de la sociedad y presenta la antítesis y la solución en un muchacho que ya desde la más tierna infancia deja en cueros a cualquier adulto con su agudeza y su sabiduría. Es el hombre que todos deberíamos llegar a ser alguna vez.
La lectura del libro es muy ágil y no sé qué mas decir para recomendarlo. Quizá deberían hacerlo de lectura obligatoria en las escuelas. La filosofía que deja es extraordinaria: que cada uno siga su camino sin interferir en el de los demás y explorando y meditando hasta saciarse de experiencia para aplicarla luego a hacer el bien. Bien lo dice Saputo cuando le preguntan por su sentencia preferida: “Felix qui potuit rerum cognoscere causas” (“Dichoso el que puede conocer todas las causas de las cosas”). Deberíamos hacer un Bloomsday con Pedro Saputo como hacen los irlandeses con la novela de Joyce. Pero ya se sabe lo activos que somos los aragoneses para vender lo nuestro …
En fin, que si queréis un libro con acción, folklore, amoríos, peleas, humor y un ejemplo para la vida no tenéis más que haceros con un ejemplar de esta maravilla. Gloria eterna a don Pedro Saputo.