Un respeto a los clásicos

Las obras maestras de la música, el cine y la literatura

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Vida de Pedro Saputo (Braulio de Foz)

Publicado por raskolnikoff en Abril 15, 2008

Siempre le tuve alergia a los regionalismos. Pese a ser aragonés cada vez que oigo una jota o un “có” me chirrían los oídos, y no me vestiría jamás de baturro. Tampoco me pondría una barretina si fuera catalán, bailaría chotis si fuera madrileño o sevillanas si fuera andaluz. Entiendo que haya gente que le gusten estas cosas y se sienta orgulloso de la tierra madre pero no es mi caso, emocionalmente soy algo paria en cuanto a folklore regional. Y ni me siento orgulloso de ello ni me avergüenzo. De hecho, me gusta que haya gente que reivindique la historia de esta gran región tan humillada. Otras hacen mucho más ruido y no tienen ni la cuarta parte de motivos para quejarse.

Si hay una cosa que realmente me ha hecho sentirme orgulloso de esta tierra es este libro, “Vida de Pedro Saputo”. Es el libro donde un aragonés encuentra todos los valores que se le presuponen en su protagonista, un niño prodigio que en una época de cerrilismo e inmovilización hizo de su capa un sayo y se hizo un hombre por sí solo. La cabezonería bien entendida, la nobleza, el destierro del orgullo y la bondad más absoluta son las armas del hijo de la pupila, el niño que aprendió todo mediante la observación y la no asunción de dogmas, el niño que no tomó más maestro que el individualismo, la libertad y el amor a sus allegados.

Pedro Saputo es todo. Es el superhombre de Nietzsche, el Emilio de Rousseau, el Voltaire aragonés que trajo la ilustración a su pueblo (aunque no aprendiesen mucho los pobres), el antepasado ficticio de Ortega y Gasset, … Braulio de Foz expone todos los males de la sociedad y presenta la antítesis y la solución en un muchacho que ya desde la más tierna infancia deja en cueros a cualquier adulto con su agudeza y su sabiduría. Es el hombre que todos deberíamos llegar a ser alguna vez.

La lectura del libro es muy ágil y no sé qué mas decir para recomendarlo. Quizá deberían hacerlo de lectura obligatoria en las escuelas. La filosofía que deja es extraordinaria: que cada uno siga su camino sin interferir en el de los demás y explorando y meditando hasta saciarse de experiencia para aplicarla luego a hacer el bien. Bien lo dice Saputo cuando le preguntan por su sentencia preferida: “Felix qui potuit rerum cognoscere causas” (”Dichoso el que puede conocer todas las causas de las cosas”). Deberíamos hacer un Bloomsday con Pedro Saputo como hacen los irlandeses con la novela de Joyce. Pero ya se sabe lo activos que somos los aragoneses para vender lo nuestro …

En fin, que si queréis un libro con acción, folklore, amoríos, peleas, humor y un ejemplo para la vida no tenéis más que haceros con un ejemplar de esta maravilla. Gloria eterna a don Pedro Saputo.

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Hacia rutas salvajes (Jon Krakauer-libro, Sean Penn-película)

Publicado por raskolnikoff en Marzo 23, 2008

Hará cosa de seis o siete años cayó en mi mano un libro que contaba como un típico estudiante americano, recién salido de la Universidad, lo dejaba todo y recorría de vagabundo los Estados Unidos con la vista puesta en Alaska, sin más equipaje que libros de Thoreau,Tolstoi y Pasternak. Pintaba bien y, cosa rara, la realidad fue mejor que las expectativas. Ya perdí la cuenta de las veces que lo he leído.

Años después, no recuerdo cómo, me enteré que Sean Penn iba a llevarlo al cine. Pese a tener buen concepto de este hombre no pude evitar la sospecha de que la película no podría explicar toda la filosofía que desprende el libro de Krakauer. Y, si bien es cierto que conmueve bastante, no dejo de pensar que podría haber sido mejor. Es injusto, ya lo sé. La fotografía, los actores, la dirección, todo está bien hecho. Pero le falta ese “algo” que hace del libro un clásico para las generaciones venideras. Si dudáis entre libro o película recurrir a la hoja impresa y vosotros mismos ponéis los paisajes en vuestra imaginación. Pero la película es buena, muy buena.

Sin duda, lo mejor tanto de Krakauer como de Penn es no haber tomado parte. Ambos evitan opinar si es un loco o un genio, lo cual debe pertenecer al ámbito del lector o del espectador. Si os gusta que os mastiquen la realidad y que ésta salga por el ano de un gurú convertida en panfleto sectario podéis probar a ver “Raza” o cualquier bodrio español contemporáneo que hable de la guerra civil. 

Esta es una historia que no admite políticas ni interferencias, es un idealista inteligente quien se expone al hambre y al frío valiéndose de una fuerza vital arrolladora. No habla en nombre de nadie ni busca fama o riqueza ni se vale del asesinato para conseguir lo que desea, lo que lo convierte en héroe. No es él contra el mundo, es él con el mundo. Y sólo, buscando la verdad universal.

Cada capítulo del libro empieza con una cita subrayada de sus libros de cabecera. Os dejo con alguna de estas perlas y con el trailer:

-  “El poeta se hace visionario a través de una larga, ilimitada y sistemática desorganización de todos los sentidos. todas las formas del amor, del sufrimiento, de la locura, las busca en sí mismo; agota en su interior todos los venenos y conserva su quintaesencia… Oh, dulce e inenarrable tormento que para soportarse requiere la fe más profunda, y una fuerza sobrehumana que lo convierta, entre todos los hombres, en el gran inválido… ¡el gran maldito!.. ¡Y el supremo científico, porque podrá alcanzar lo inalcanzable¡. ¿Qué importa entonces si se destruye en su vuelo extático por lo desconocido y lo inenarrable?” (Rimbaud)

- “Quería movimiento, no una existencia sosegada. Quería emoción y peligro, así como la oportunidad de sacrificarme por amor. Me sentía henchido de tanta energía que no podía canalizarla a través de la vida tranquila que llevábamos” Tolstoi, Felicidad familiar

-“La poderosa bestia primitiva se hacía fuerte en el interior de Buck y, bajo las terribles condiciones de vida de la traílla del trineo, no dejaba de crecer. Pero crecía en secreto, pues su recién adquirida astucia le proporcionaba equilibrio y control de sí mismo” Jack London, La llamada de la selva

-“Ningún hombre se guió jamás por su genio hasta el punto de equivocarse. Aunque el resultado fuese la postración física, o incluso en el caso de que nadie pudiera afirmar que las consecuencias habían sido lamentables, para tales hombres existía una vida conforme a unos principios más elevados. Si recibes con alegría el día y la noche, si la vida desprende la fragancia de las flores y las plantas aromáticas, si es más flexible, estrellada e inmortal, el mérito es tuyo. La naturaleza entera es tu recompensa, y has provocado por un instante que sea a ti mismo a quien bendiga. Los grandes logros y principios son muy difíciles de apreciar. Dudamos de su existencia con facilidad. Pronto los olvidamos. Pero son la más elevada de las realidades.

La auténtica cosecha de la vida cotidiana es tan intangible e indescriptible como los matices de la mañana o la noche. Es como atrapar un poco de polvo de las estrellas o asir el fragmento de un arco iris” Henry David Thoreau, Walden o la vida en los bosques

- “Todo había cambiado de repente: el tono, el clima moral, … No sabías qué pensar, a quién escuchar. Era como si durante toda tu vida te hubieran llevado de la mano como a un niño pequeño y, de pronto, te encontraras solo y tuvieras que aprender a andar. Ya no quedaba nadie, ni la familia ni las personas cuya opinión merecía tu respeto. En aquel tiempo sentías la necesidad de comprometerte con algo absoluto (la vida, la verdad, la belleza, …) que gobernara tu vida y reemplazara unas leyes del hombre que habían sido descartadas. Sentías la necesidad de entregarte a una meta última con todas tus fuerzas, sin reservas, como no habías hecho nunca en los apacibles viejos tiempos, en la antigua vida que ahora estaba abolida y había desaparecido para siempre” Boris Pasternak, Doctor Zhivago

- “La Naturaleza atraía a todos aquellos que se sentían asqueados o estaban hartos del hombre y sus obras. No sólo ofrecía una escapatoria de la sociedad, sino que representaba el escenario ideal para que el individuo romántico practicara el culto a la propia alma que con frecuencia lo caracterizaba. La soledad y la libertad absoluta de la Naturaleza constituían un entorno perfecto para la melancolía y la exultación” Roderick Nash, Wilderness and the american mind 

 

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Así habló Zarathustra (Nietzsche) Parte 1

Publicado por raskolnikoff en Marzo 10, 2008

Ahora que ya se ha terminado el bochorno general de las elecciones, donde todas esas hienas ganan y nosotros perdemos dignidad y sentido común, es tiempo de lamernos las heridas en el oído y en el alma y seguir esperando que nos llegue un Pericles. O un Suárez. O un Gutiérrez Mellado.

“Así habló Zarathustra” es uno de mis libros de cabecera, suelo ojearlo a menudo. Y casi siempre me deja una sensación de verdad absoluta cuando lo hago. ¿Quién mejor que Nietzsche podría explicarnos lo que ha sido, es y me temo que será la política, tanto aquí como en todas partes?:

                                        DEL  NUEVO  IDOLO

En algún lugar existen todavía pueblos y rebaños, pero no entre nosotros, hermanos míos: aquí hay Estados.

¿Estado? ¿Qué es eso? ¡Bien! Abrid los oídos, pues voy a deciros mi palabra sobre la muerte de los pueblos.

Estado se llama al más frío de todos los monstruos fríos. Es frío incluso cuando miente; y ésta es la mentira que se desliza de su boca: “Yo, el Estado, soy el pueblo”.

¡Es una mentira! Creadores fueron quienes crearon los pueblos y suspendieron encima de ellos una fe y un amor; así sirvieron a la vida.

Aniquiladores son quienes ponen trampas para muchos y las llaman Estado: éstos suspenden encima de ellos una espada y cien concupiscencias.

Donde todavía hay pueblo, éste no comprende al Estado y lo odia, considerándolo mal de ojo y pecado contra las costumbres y los derechos.

Esta señal os doy; cada pueblo habla su lengua propia del bien y del mal: el vecino no la entiende. Cada pueblo se ha inventado un lenguaje en costumbres y derechos.

Pero el Estado miente en todas las lenguas del bien y del mal; y diga lo que diga, miente - y posea lo que posea, lo ha robado.

Falso es todo en él; con dientes robados muerde, ese mordedor. Falsas son incluso sus entrañas.

Confusión de lenguas del bien y del mal: esta señal os doy como señal del Estado. ¡En verdad voluntad de muerte es lo que esa señal indica! ¡En verdad, hace señas a los predicadores de la muerte!

Nacen demasiados: ¡para los superfluos fue inventado el Estado!

¡Mira cómo atrae a los demasiados! ¡Cómo los devora y los masca y los rumia!

“En la tierra no hay ninguna cosa más grande que yo: yo soy el dedo ordenador de Dios” - así ruge el monstruo. ¡Y no sólo quienes tienen orejas largas y vista corta se postran de rodillas!

¡Ay, también en vosotros los de alma grande susurra él sus sombrías mentiras! ¡Ay, él adivina cuáles son los corazones ricos, que con gusto se prodigan!

¡Si, también os adivina a vosotros los vencedores del viejo Dios! ¡Os habéis fatigado en la lucha, y ahora vuestra fatiga continúa prestando servicio al nuevo ídolo!

¡Héroes y hombres de honor quisiera colocar en torno a sí el nuevo ídolo! ¡Ese frío monstruo - gusta de calentarse al sol de buenas conciencias!

Todo quiere dároslo a vosotros el nuevo ídolo, si vosotros lo adoráis: por ello se compra el brillo de vuestra virtud y la mirada de vuestros ojos orgullosos.

¡Quiere que vosotros le sirváis de cebo par pescar a los demasiados! ¡Sí, un artificio infernal ha sido inventado aquí, un caballo de muerte, que tintinea con el atavío de honores divinos!

Si, aquí ha sido inventada una muerte para muchos, la cual se precia a sí misma de ser vida: ¡en verdad, un servicio íntimo para todos los predicadores de muerte!

Estado llamo yo al lugar donde todos, buenos y malos, son bebedores de venenos: Estado, al lugar en que todos, buenos y malos se pierden a si mismos: Estado, al lugar donde el lento suicidio de todos  se llama “la vida”.

¡Ved, pues, a esos superfluos! Enfermos están siempre, vomitan su bilis y lo llaman periódico. Se devoran unos a otros y ni siquiera pueden digerirse.

¡Ved, pues, a esos superfluos! Trepan unos por encima de otros, y así se arrastran al fango y a la profundidad.

Todos quieren llegar al trono: su demencia consiste en creer  ¡que la felicidad se asienta en el trono! Con frecuencia es el fango el que se asienta en el trono - y también a menudo el trono se asienta en el fango.

Dementes son para mí todos ellos, y monos trepadores, y fanáticos. Su ídolo, el frío monstruo, me huele mal: mal me huelen todos ellos juntos, esos servidores del ídolo.

Hermanos míos, ¿es que queréis asfixiaros con el aliento de sus hocicos y de sus concupiscencias? ¡Es mejor que rompáis las ventanas y saltéis al aire libre!

¡Apartaos del mal olor! ¡Alejaos del humo de esos sacrificios humanos!

Aún está la tierra a disposición de las almas grandes. Vacíos se encuentran aún muchos lugares para eremitas solitarios o en pareja, en torno a los cuales sopla el perfume de mares silenciosos.

Aún hay una vida libre a disposición de las almas grandes. En verdad, quien poco posee, tanto menos es poseído: ¡alabada sea la pequeña pobreza!

Allí donde el Estado acaba comienza el hombre que no es superfluo: allí comienza la canción del necesario, la melodía única e insustituible.

Allí donde el Estado acaba, - ¡mirad allí, hermanos míos! ¿No veis el arco iris y los puentes del superhombre?

Así habló Zaratustra.

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César Pérez de Tudela

Publicado por raskolnikoff en Enero 31, 2008

Puede que suene raro introducir a un alpinista en una sección de clásicos de la literatura compartiendo honores con Tolstoi, Hesse o Kafka. Pero una persona a la que le apasiona lo que hace y lo que escribe,  que sabe transmitir esa pasión, tiene una vasta cultura, un amplio conocimiento personal (y lo que es más importante, aprendido por si mismo) y escribe bien se puede codear con quien le dé la gana. Nunca he sido de ídolos pero este hombre me ha marcado mucho desde hace años.

Pese a la proliferación de pseudo-alpinistas de hoy en día a los que no importa el cómo se sube sino en cuánto y contarlo después, la mercantilización de la montaña y sus gentes y la profanación de los viejos valores éticos hay gente que aún soñamos despiertos con lo que antes se llamaba aventura. Explorar lugares desconocidos, enfrentarte cara a cara con muros de roca y hielo, probar tus posibilidades en escenarios de ensueño y pesadilla, luchar contra uno mismo y contra sus miedos ancestrales …. Todo eso encontraréis en los libros de Pérez de Tudela, un hombre que abrió su propia huella tras haber devorado libros con las aventuras alpinas de antiguos héroes como Mummery, Whymper o Cassin. Os recomiendo “Cinco montañas solo”.

La relación de hazañas y superación de adversidades de este hombre es increíble. Su fortaleza mental y su afán de superación convirtieron a un hombre liviano y de baja estatura en un auténtico coloso de las montañas. Además, contribuyó a que el gran público en España viese las cumbres como algo más que un lugar de reunión de brujas en los aquelarres.

Su sinceridad le granjeó muchos enemigos, fue blanco de mentiras e injurias gravísimas y tachado de fascista. Como en este país molesta que alguien tenga voz propia más allá de sectarismos de izquierdas y derechas le empezaron a negar el pan y la sal en los medios. Pero, ya sesentón, sigue en la brecha porque los viejos rockeros nunca mueren.

Mientras haya “Quijotes” el mundo estará a salvo, pues sólo ellos guardan la llave de lo eterno. Mis modestas aventuras pirenaicas le deben a Pérez de Tudela mucho de su espíritu, al igual que a mi mentor alpino, el señor Orós. Los recuerdos de aquellas ascensiones en condiciones precarias estaban inflamadas del espíritu que éste hombre transmitía desde sus páginas. No creo que me hubiese jugado el pellejo de esa manera sin la contagiosa pasión de estos dos señores, últimos guardianes de los secretos de las cumbres antes de ser convertidas en centros comerciales. Como bien dicen ambos, la montaña es la mejor escuela de vida.

Abajo os dejo una breve entrevista en Antena Aragón, y aquí la dirección de su blog (que acabo de descubrir):

http://blog.cesarperezdetudela.com/

“El hombre que practica la verdadera escalada, la escalada metafísica, al querer lo imposible lo hace posible, que es tanto como vencer a las tinieblas creyendo en ellas ….”

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Sonata a Kreutzer (Tolstoi)

Publicado por raskolnikoff en Enero 13, 2008

A lo largo de la Historia el hombre ha frecuentado los bares para quejarse de su mujer entre trago y trago y ante la corporativa aprobación de sus amigos, camareros y demás fauna masculina que pulula por la bien llamada iglesia pagana por excelencia. Da igual que tuviese razón o no, que estuviese enamorado de ella o no, que le cuidase bien la casa o que le hubiese dado hijos. Aunque la mujer también lo hace es una fea costumbre que atenta contra la caballerosidad que se le debe suponer a todo hombre. Que levante la mano quien no lo haya hecho. ¿Nadie?.

Tolstoi fue más allá. Dejó a un lado la discrección y lanzó un dardo envenenado a su mujer en este libro autobiográfico, provocando a doña Sofía Andreievna ser el hazmerreír de toda Rusia como bien dijo ella: “Yo misma he sentido en el fondo del corazón que esta novela está dirigida contra mí, que me ha herido terriblemente, que me ha rebajado a los ojos de todo el mundo y que ha destruido los restos de nuestro mutuo amor”.

En “Sonata a Kreutzer” Tolstoi niega el amor y ataca a una sociedad que ha convertido al matrimonio en una tapadera para poder mantener relaciones sexuales sin que la Iglesia las considere pecaminosas. También considera dichas relaciones como una bajeza indigna y al matrimonio como el más terrible error que un hombre puede cometer. Como se ve no deja títere con cabeza, parece que el ideal de Tolstoi es una completa extinción de la raza humana.

Entre las “perlas” que deja el libro he seleccionado las siguientes:

- “Las depravaciones no son ningún desarreglo físico, sólo consiste en liberarse de todo vínculo moral con la mujer con la que se mantienen relaciones. Antes consideraba un mérito ese proceder.” (¿No os suena a Sade?)

- “Es extraña la ilusión de que la belleza es el bien”

- “Las prostitutas de corto plazo son despreciadas; las de largo plazo, estimadas”

- “No se debe pensar que el amor sexual es una cosa elevada, sino comprender que el hombre no alcanza la dignidad por la unión carnal ya sea en el matrimonio o fuera de él”

- “A los desgraciados les va mejor en la ciudad. Allí un hombre puede vivir cien años sin darse cuenta que hace mucho tiempo que está muerto y podrido”

Pensando así no me extraña conocer el final de Tolstoi, que por cierto llevará al cine este año Anthony Hopkins. Desconociendo si tenía motivos para pensar así de las mujeres no me conviene ejercer ninguna opinión, pero me vienen a la cabeza un montón de citas que justifican “Sonata a Kreutzer”:

- “Por tres cosas doy gracias a la fortuna: haber nacido hombre y no bestia, griego y no bárbaro, varón y no hembra” Tales de Mileto

- “Te cases o no te cases te acabarás arrepintiendo” Sócrates

- “Dos cosas anhela el hombre: el juego y el peligro. Por eso quiere a la mujer, que es el juguete más peligroso” Nietzsche

- “Si la mujer fuera buena, Dios tendría una” Sacha Guitry

- “Lo mejor de ser mujer es no tener que casarme con una” Catalina de Rusia

Desde los evangelios se viene demonizando a la mujer y, hasta el sufragismo, era considerado ridículo defenderlas como iguales. Creo que tan estúpido es ser machista como feminista, de izquierdas o de derechas o cualquier cosa con la que se pretenda diferenciarse del resto y crear tribus demagógicas y descerebradas. Y no juzguemos a Tolstoi por este libro, para aquellos que estén en desacuerdo con sus reflexones en esta obra les recomiendo leer su biografía. Si se quiere emitir un juicio es imprescindible mirar la realidad desde todos los ángulos posibles.

Dejémonos ya de separaciones ridículas. Todos somos parte de esa especie estúpida que está destruyendo el mundo, que más da quien es menos estúpido. Es como si dos pulgas discutieran de cuál es el perro donde viven ( no me acuerdo dónde oí esto).

Para desagraviar a la mujer de este libro le dedico este himno al sexo débil de John Lennon, “Woman is the nigger of the world”. Curioso comprobar como un machito como el ex beatle encontró una compañera complementaria en Yoko Ono, hallando en ella el equilibrio que sólo el amor le dio en su turbulenta vida y viviendo en igualdad. ¿No será que Tolstoi no encontró a su Yoko? Ojalá todos los hombres encontremos la nuestra, intuyo que es la única tabla de salvación de toda esta retahíla de muerte y miseria sin sentido:

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Nosotros somos una parte de la tierra (Jefe Seattle)

Publicado por raskolnikoff en Diciembre 24, 2007

 

Hace muchos años que tengo la sensación (no me atrevo a decir certeza porque de todo se debe dudar) de que no tenemos más remedio en esta vida que ser o bien ingenuos o bien unos hijos de la gran puta.

Como bien sabréis, los hombres en la sombra están planeando construir una filial de Las Vegas en los Monegros aragoneses. Y como es un proyecto del que todos esos cuatreros analfabetos de la clase política regional van a sacar tajada pues se aprueba en un visto y no visto. Se vende como progreso, se hace creer al populacho que repercutirá beneficiosamente en sus vidas y vía libre. Lo mismo que la Expo. Luego llegarán las deudas y el rechinar de dientes, pero los abnegados defensores del bienestar social ya estarán surtidos de dinero y pagará el contribuyente.

Aramón lleva años destrozando el Pirineo y los constructores edifican donde sea talando lo que sea con los correspondientes permisos. De aquí a diez años no sólo no va a haber glaciares, no tendremos un maldito bosque para andar. Y en los boletines oficiales sigue habiendo leyes medioambientales, y esto es democracia y bla bla bla. Pero ojo si se me ocurre acampar en la montaña, que igual me llevan a la cárcel.

Lo más probable es que Aragón se acabe convirtiendo en un ruinoso vertedero en breve gracias a todos estos malnacidos. Ojalá disfrutéis el dinero porque es lo único que tenéis.

Después de haberme quedado a gusto os pongo un mensaje intemporal, una de las mayores verdades de la historia de la humanidad. Esto es lo que respondió el Gran Jefe Seattle de la tribu Dewamish al presidente de los E.E.U.U. tras la oferta de éste de comprar las tierras de su tribu:

“El Gran Jefe Blanco de Washington nos envió un mensaje diciendo que quiere comprar nuestras tierras. El gran jefe nos envió también palabras de amistad y de buena voluntad. Esto es muy amable por su parte, pues sabemos que él no necesita nuestra amistad. Sin embargo nosotros meditaremos su oferta, pues sabemos que si no vendemos vendrán seguramente hombres blancos armados y nos quitarán nuestras tierras.

Pero, ¿cómo es posible comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Nosotros no comprendemos esta idea. Si no somos dueños de la frescura del aire, ni del reflejo del agua, ¿cómo podréis comprarlos?

Nosotros tomaremos una decisión. El Gran Jefe de Washington podrá confiar en lo que diga el jefe Seattle, con tanta seguridad como en el transcurrir de las estaciones del año. Mis palabras son como las estrellas, que nunca tienen ocaso.

Cada partícula de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante aguja de pino, cada grano de arena de las playas, cada gota de rocío de los sombríos bosques, cada calvero, el zumbido de cada insecto… son sagrados en memoria y experiencia de mi pueblo. La savia que asciende por los árboles lleva consigo el recuerdo de los pieles rojas.

Los muertos de los hombres blancos olvidan la tierra donde nacieron cuando parten para vagar entre las estrellas. En cambio, nuestros muertos no olvidan jamás esta tierra maravillosa, pues ella es nuestra madre. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas, el venado, el caballo, el gran águila, son nuestros hermanos.. Las cumbres rocosas, los prados húmedos, el calor del cuerpo de los potros y de los hombres, todos somos de la misma familia.

Por todo ello, cuando el Gran Jefe de Washington nos comunica que piensa comprar nuestras tierra exige mucho de nosotros. Dice que nos reservará un lugar donde podamos vivir agradablemente y que él será nuestro padre y nosotros nos convertiremos en sus hijos.

Pero, ¿es eso posible? Dios ama a vuestro pueblo y ha abandonado a sus hijos rojos. El envía máquinas para ayudar al hombre blanco en su trabajo y construye para él grandes poblados. Hace más fuerte a vuestro pueblo de día en día. Pronto inundaréis el país como ríos que se despeñan por precipicios tras una tormenta inesperada. Mi pueblo es como una época en regresión pero sin retorno. Somos raza distintas. Nuestros niños no juegan juntos y nuestros ancianos cuentas historias diferentes. Dios os es favorable y nosotros, en cambio, somos huérfanos.

Nosotros gozamos de alegría al sentir estos bosques. El agua cristalina que discurre por los ríos y los arroyos no es solamente agua, sino también la sangre de nuestros antepasados. Si os vendemos nuestras tierras debéis saber que son sagradas y enseñad a vuestros hijos que son sagradas y que cada reflejo fugaz del agua clara de las lagunas narra vivencias y sucesos de mi pueblo. El murmullo del agua es la voz de mis antepasados.

Los ríos son nuestros hermanos que sacian nuestra sed. Ellos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si os vendemos nuestras tierras debéis recordar esto y enseñad a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos y que, por tanto, hay que tratarlos con dulzura, como se trata a un hermano.

El piel roja retrocedió siempre ante el hombre blanco invasor, como la niebla temprana se repliega en las montañas ante el sol de la mañana. Pero las cenizas de nuestros padres son sagradas, sus tumbas son suelo sagrado, y por ello estas colinas, estos árboles, esta parte del mundo es sagrada para nosotros. Sabemos que el hombre blanco no nos comprende. El no sabe distinguir una parte del país de otra, ya que es un extraño que llega en la noche y despoja a la tierra de lo que desea. La tierra no es su hermana sino su enemiga y cuando la ha dominado sigue avanzando. Deja atrás las tumbas de sus padres sin preocuparse. Olvida tanto las tumbas de sus padres como los derechos de sus hijos. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano, el aire, como cosas para comprar y devastar, para venderlas como si fueran ovejas o cuentas de colores. Su voracidad acabará por devorar la tierra, no dejando atrás más que un desierto.

Yo no sé, pero nuestra forma de ser es diferente a la vuestra. La sola visión de vuestras ciudades tortura los ojos del piel roja. Quizá sea porque somos unos salvajes y no comprendemos. No hay silencio en las ciudades de los blancos. No hay ningún lugar donde escuchar cómo se abren las hojas de los arboles en primavera o el zumbido de los insectos. Quizá sea sólo porque soy un salvaje y no entiendo, pero el ruido de las ciudades únicamente ofende a nuestros oídos. ¿De qué sirve la vida si no podemos escuchar el grito solitario del chotacabras, ni las querellas nocturnas de las ranas al borde de la charca? Soy un piel roja y nada entiendo, pero nosotros amamos el rumor suave del viento, que acaricia la superficie del arroyo, y el olor de la brisa, purificada por la lluvia del medio día o densa por el aroma de los pinos.

El aire es precioso para el piel roja, pues todos los seres comparten el mismo aliento: el animal, el árbol, el hombre…, todos respiramos el mismo aire. El hombre parece no notar el aire que respira. Como un moribundo que agoniza desde hace muchos días, es insensible a la pestilencia.

Pero si nosotros o vendemos nuestras tierras no debéis olvidar que el aire es precioso, que el aire comparte su espíritu con toda la vida que mantiene. El aire dio a nuestros padres su primer aliento y recibió su última expiación. Y el aire también debe dar a nuestros hijos el espíritu de la vida. Y si nosotros os vendemos nuestras tierras, debéis apreciarlas como algo excepcional y sagrado, como el lugar donde también el hombre blanco sienta que el viento tiene el dulce aroma de las flores de las praderas.

Meditaremos la idea de vender nuestras tierras, y si decidimos aceptar, será sólo con una condición: el hombre blanco deberá tratar a los animales del país como a sus hermanos. Yo soy un salvaje y no lo entiendo de otra forma. Yo he visto miles de bisontes pudriéndose, abandonados por el hombre blanco tras matarlos a tiros desde un tren que pasaba. Yo soy un salvaje y no puedo comprender que una máquina humeante sea más importante que los bisontes, a los que nosotros cazamos tan sólo para seguir viviendo.

¿Qué sería del hombre sin los animales? Si los animales desaparecieran el hombre también moriría de gran soledad espiritual. Porque lo que le suceda a los animales, también pronto le ocurrirá al hombre. Todas las cosas están relacionadas entre sí. Lo que afecte a la tierra, afectará también a los hijos de la tierra.

Enseñad a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñado a nuestros hijos: la tierra es nuestra madre. Lo que afecte a la tierra, afectará también a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen a la tierra, se escupen a si mismos. Porque nosotros sabemos esto: la tierra no pertenece al hombre, sino el hombre a la tierra. Todo está relacionado como la sangre que une a una familia. El hombre no creó el tejido de la vida, sino que simplemente es una fibra de él. Lo que hagáis a ese tejido, os lo hacéis a vosotros mismos.

El día y la noche no pueden convivir. Nuestros muertos viven en los dulces ríos de la tierra, regresan con el paso silencioso de la primavera y su espíritu perdura en el viento que riza la superficie del lago.

Meditaremos la idea del hombre blanco de comprar nuestras tierras. Pero, ¿puede acaso un hombre ser dueño de su madre? Mi pueblo pregunta: ¿qué quiere el hombre blanco? ¿Se puede comprar el aire o el calor de la tierra, o la agilidad del venado? ¿Cómo podemos nosotros venderos esas cosas, y vosotros cómo podríais comprarlas? ¿Podéis acaso hacer con la tierra lo que os plazca, simplemente porque un piel roja firme un pedazo de papel y se lo entregue a un hombre blanco? Si nosotros no poseemos la frescura del aire, ni el reflejo del agua, ¿cómo podréis comprarlos? ¿Acaso podréis volver a comprar los bisontes, cuando hayáis matado hasta el último?

Cuando todos los bisontes hayan sido sacrificados, los caballos salvajes domados, los misteriosos rincones del bosque profanados por el aliento agobiante de muchos hombres y se atiborren de cables parlantes la espléndida visión de las colinas… ¿dónde estará el bosque? Habrá sido destruido. ¿Dónde estará el águila? Habrá desaparecido. Y esto significará el fin de la vida y el comienzo de la lucha por la supervivencia.

Pero vosotros caminaréis hacia el desastre brillando gloriosamente, iluminados con la fuerza del dios que os trajo a este país y os destinó para dominar esta tierra y al piel roja. Dios os dio poder sobre los animales, los bosques y los pieles rojas por algún motivo especial. Ese motivo es para nosotros un enigma. Quizás lo comprendiéramos si supiésemos con qué sueña el hombre blanco, qué esperanza trasmite a sus hijos en la largas noches de invierno y qué ilusiones bullen en su imaginación que les haga anhelar el mañana.

Pero nosotros somos salvajes y los sueños del hombre blanco nos permanecen ocultos. Y por ello seguiremos distintos caminos, porque por encima de todo valoramos el derecho de cada hombre a vivir como quiera, por muy diferente que sea de sus hermanos.

No es mucho realmente lo que nos une. El día y la noche no pueden convivir y nosotros meditaremos vuestra oferta de comprar nuestro país y enviarnos a una reserva. Allí viviremos aparte y en paz. No tiene importancia dónde pasemos el resto de nuestros días. Nuestros hijos vieron a sus padres denigrados y vencidos. Nuestros guerreros han sido humillados y tras la derrota pasan sus días hastiados, envenenando sus cuerpos con comidas dulces y fuertes bebidas. Carecen de importancia dónde pasemos el resto de nuestros días. Ya no serán muchos, Pocas horas más quizás un par de inviernos, y ningún hijo de las grandes tribus que antaño vivían en este país y que ahora vagan en pequeños grupos por los bosques, sobrevivirán para lamentarse ante la tumba de un pueblo, que era tan fuerte y tan lleno de esperanzas como el nuestro.

Pero cuando el último piel roja haya desaparecido de esta tierra y sus recuerdos sólo sean como la sombra de una nube sobre la pradera, todavía estará vivo el espíritu de mis antepasados en estas riberas y en estos bosques. Porque ellos amaban esta tierra como el recién nacido ama el latir del corazón de su madre.

Pero ¿por qué he de lamentarme por el ocaso de mi pueblo? Los pueblos están formados por hombres, no por otra cosa. Y los hombres nacen y mueren como las olas del mar. Incluso el hombre blanco, cuyo dios camina y habla con él de amigo a amigo, no puede eludir ese destino común. Quizás seamos realmente hermanos. Una cosa si sabemos, que quizás el hombre blanco descubra algún día que nuestro Dios y el vuestro, son el mismo Dios. Vosotros quizás pensáis que le poseéis, al igual que pretendéis poseer nuestro país, pero eso no podéis lograrlo. Él es el Dios de todos lo hombres, tanto de los pieles rojas como de los blancos. Esta tierra le es preciosa, y dañar la tierra significa despreciar a su Creador

También los blancos desapareceréis, quizás antes que las demás razas. Continuad ensuciando vuestro lecho y una noche moriréis asfixiados por vuestros propios excrementos.

Nosotros meditaremos vuestra oferta de comprar nuestra tierra, pues sabemos que si no aceptamos vendrá seguramente el hombre blanco con armas y nos expulsará. Porque el hombre blanco, que detenta momentáneamente el poder, cree que ya es Dios, a quien pertenece el mundo.

Si os cedemos nuestra tierra amadla tanto como nosotros la amábamos, cuidadla tanto como nosotros la cuidamos, y conservad el recuerdo de tal como es cuando vosotros la toméis.

Y con todas vuestras fuerzas, vuestro espíritu y vuestro corazón, conservarla para vuestros hijos y amadla como Dios nos ama a todos.

Pues aunque somos salvajes sabemos una cosa: nuestro Dios es vuestro Dios. Esta tierra es sagrada. Incluso el hombre blanco no puede eludir el destino común. Quizás incluso seamos hermanos. ¡Quien sabe! “.

Quizás sea lo único que podamos elegir en esta puta vida, así que seamos ingenuos.

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Historia del buen brahma (Voltaire)

Publicado por raskolnikoff en Diciembre 3, 2007

Hoy cedo mis líneas al gran Voltaire, un revolucionario en la más amplia concepción de esta palabra.

Me encantan las biografías. Una de las que más disfruté, de lejos, fue la de François Marie Arouet, Voltaire. Un hombre que iba de la cárcel al exilio y del exilio a la cárcel, que tuvo correspondencia con todos los hombres brillantes de su tiempo (desde Newton hasta Catalina de Rusia), que luchó por sacar a la humanidad de las tinieblas del dogmatismo religioso (la armó en Ginebra por alabar a Servet) y que siempre buscó la RAZÓN. Sólo con oír la frase por la que siempre será recordado uno se hace a la idea de qué tipo de hombre era: “Aunque no estoy de acuerdo con lo que dice lucharé hasta la muerte para que pueda decirlo”.

Aquí os dejo un cuentecillo que escribió, llamado “Historia del buen brahma”, en el que intenta despejar la incógnita de si es preferible ser tonto y feliz o sabio y desdichado:

“En mis viajes encontré un anciano, sujeto muy cuerdo, instruído y discreto, y con esto rico, cosa que le hacía más cuerdo; porque como no le faltaba nada, no necesitaba engañar a nadie. Gobernaban su familia tres mujeres muy hermosas, cuyo esposo era; y cuando no se recreaba con sus mujeres, se ocupaba en filosofar. Vivía junto a su casa, que era hermosa, bien alhajada y con amenos jardines, una india vieja, tonta y muy pobre.
Díjome un día: Quisiera no haber nacido. Preguntéle porqué, y me respondió:
- Cuarenta años ha que estoy estudiando, y los cuarenta los he perdido; enseño a los demás y lo ignoro todo. Este estado me tiene tan aburrido y tan descontento, que no puedo aguantar la vida; he nacido, vivo en el tiempo, y no sé qué cosa es el tiempo; me hallo en un punto entre dos eternidades, como dicen nuestros sabios, y no tengo idea de la eternidad; consto de materia, pienso, y nunca he podido averiguar la causa eficiente del pensamiento; ignoro si es mi entendimiento una mera facultad, como la de andar y digerir, y si pienso con mi cabeza lo mismo que palpo con mis manos. No solamente ignoro el principio de mis pensamientos, también se me esconde igualmente el de mis movimientos; no sé porqué existo, y no obstante todos los días me hacen preguntas sobre todos estos puntos; y como tengo que responder con precisión y no sé que decir, hablo mucho, y después de haber hablado me quedo avergonzado y confuso de mí mismo. Peor es todavía cuando me preguntan si Dios es eterno. A Dios lo pongo por testigo de que no lo sé, y bien se echa de ver en mis respuestas. Reverendo Padre, me dicen, explicadme cómo el mal inunda la tierra entera. Tan adelantado estoy yo como los que me hacen esta pregunta: unas veces les digo que todo está perfectísimo; pero los que han perdido su patrimonio y sus miembros en la guerra no lo quieren creer ni yo tampoco, y me vuelvo a mi casa abrumado por mi curiosidad e ignorancia. Leo nuestros libros antiguos, y me ofuscan más las tinieblas. Hablo con mis compañeros: unos me aconsejan que disfrute de la vida y me ría de la gente; otros creen que saben algo y se descarrían en sus desatinos, y toda la angustia que padezco. Muchas veces estoy a pique de desesperarme, contemplando que al cabo de todas mis investigaciones, no sé ni de donde vengo, ni qué soy, ni adónde iré, ni qué ser.
Causóme lástima de veras el estado de este buen hombre, que era el más racional, y me convencí de que era más desdichado el que más entendimiento tenía y era más sensible.
Aquel mismo día visité a la vieja vecina suya, y le pregunté si se había apesadumbrado alguna vez por no saber qué era su alma, y ni siquiera entendió mi pregunta. Ni un instante en toda su vida había reflexionado en alguno de los puntos que tanto atormentaban al buen Brahma; creía con toda su alma en Dios y se tenía por la más dichosa mujer, con tal que de cuando en cuando tuviese agua para bañarse.
Atónito de la felicidad de esta pobre mujer, me volví a ver a mi filósofo y le dije:
- ¿No tenéis vergüenza de vuestra desdicha, cuando a la puerta de vuestra casa hay una vieja autómata que en nada piensa y vive contentísima?
- Razón tenéis –me respondió-, y cien veces he dicho para mí que sería muy feliz si fuera tan tonto como mi vecina; más no quiero gozar semejante felicidad.
Más golpe me dio esta respuesta del buen hombre que todo cuanto primero me había dicho; y examinándome a mí mismo, ví que efectivamente no quisiera yo ser feliz a cambio de ser un majadero.
Se propuso el caso a varios filósofos, y todos fueron de mi parecer. No obstante, decía yo para mí, rara contradicción es pensar así, porque al cabo lo que importa es ser feliz, y nada monta tener entendimiento o ser necio. También digo: los que viven satisfechos con su suerte, bien ciertos están de que viven satisfechos; y los que discurren, no lo están de que discurren bien. Entonces, es claro que debiera escoger uno no tener migaja de razón , si el algo contribuye la razón a nuestra infelicidad. Todos fueron de mi mismo parecer, pero ninguno quiso entrar en el ajuste de volverse tonto por vivir contento.
De aquí saco que si hacemos mucho aprecio de la felicidad, más aprecio hacemos todavía de la razón. Y reflexionándolo bien, parece que preferir la razón a la felicidad, es garrafal desatino. ¿Pues, cómo hemos de explicar esta contradicción? Lo mismo que todas las demás, y sería el cuento de nunca acabar.”

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Siddhartha (Hermann Hesse)

Publicado por raskolnikoff en Noviembre 26, 2007

Sumergiéndose en la biografía de Buda, Hesse realizó una de las obras maestras de la literatura universal. Ahora que están de moda esos estúpidos libros de autoayuda que dicen que te mires al espejo y sonrías, la gente con problemas debería leer esta obra antes que gastarse los cuartos en filosofía barata escrita por un gañán analfabeto.

 Es ni más ni menos que una VIDA la que se desliza por las páginas, la vida de un hombre (hay que recordar que no es Buda, es un alter ego de éste del que incluso se hace discípulo un tiempo) que pudo atarse a muchas cosas en su existencia pero siempre busco más y más hasta que encontró lo que buscaba, no sin antes haber pagado el peaje de la verdadera búsqueda interior, que parece ser resulta bastante doloroso aunque gratificante.

Nacido en un palacio y criado en los placeres, el joven Siddharta comprende un día que esa vida de continuo ocio le deja vacío tras presenciar las penalidades de la existencia. Ni corto ni perezoso, y pese a los esfuerzos de su padre que ya fue advertido del futuro de su hijo, marcha junto con Govinda en la búsqueda del Nirvana.

Su vida ascética le lleva al seguimiento del gran Gautama, Buda. Tras pasar tiempo con él, y aún advirtiendo que efectivamente su maestro ha alcanzado el punto de la felicidad sin retorno, decide emprender el vuelo en solitario, incluso sin su amigo Govinda. Qué gran lección ésta, no se puede conseguir nada importante yendo detrás de alguien. Los maestros son necesarios hasta cierto punto (enhorabuena al que lo descubra a tiempo) que comienzan a fabricar un clon de su discípulo aniquilando su individualidad, que es la base de la felicidad, nadie puede ser feliz viviendo la vida de los demás. Se ve que en España no es un best seller, ¿verdad?.

No me acuerdo si antes o después (hace años que no me leí el libro de nuevo); Siddharta, tras pasar bastante tiempo buscando el Nirvana, se desespera e inicia una serie de mortificaciones de su cuerpo a base de no comer. Tras llegar a un punto en el que su vida pende de un hilo descubre de nuevo que ése no es el camino. No es justo que uno dedique su tiempo a tirarse piedras a su tejado, con la de chuzos que caen de fuera. Los discípulos que le habían seguido, viendo que un día se pone a comer, le abandonan acusándole de vicioso y mundano.

Como este hombre no tenía término medio pasa de la nada al todo. Le acusaban de mundano y él cambia de tercio para tener un trabajo sin alma, degustar delicias gastronómicas en cantidades industriales y beber como un cosaco el día de paga. No contento con ésto se hace amante de Kamala, una mujer que le transporta a los goces sensuales más poderosos e incluso le deja un hijo. Pero como es culo inquieto comprende que tampoco es el camino a seguir, se ve impuro y desgraciado y se quiere suicidar ahogándose en un río.

Casualidad o no, en dicho río se topa con Vasudeva, un barquero que le enseña a comprender el mensaje de la Naturaleza, salvándole la vida. Tras un fuerte contacto con la Madre Tierra, y en especial con el río, Siddharta alcanza la iluminación. Pero como su dios (¿y cuál no?) es tan gracioso le manda a su hijo tras la muerte de Kamala. Éste es un pequeño cabroncete que no hace más que torearle y no hacerle ni puñetero caso. Finalmente se va y Siddharta comprende que si él no siguió al Iluminado, ¿cómo pretender que su hijo del que nunca se ha hecho cargo le tome como referencia?.

Al final, y tras la muerte tranquila de Vasudeva, decide quedarse allá en el río realizando el trabajo de barquero. Un día es su antiguo amigo Govinda quien aparece, y tras una extensa charla en el que Siddharta le explica todo lo que aprendió, también éste comprende que la unidad de todas las cosas es el verdadero significado de la existencia y que sólo el amor al prójimo y a lo que te rodea te libera de las penalidades de los sentidos.

Son magníficas las lecciones que nos deja esta novela, principalmente el hecho de que para conseguir lo que pretendemos no siempre debemos llevar un camino recto. No se puede ser bueno si no has comprendido qué es lo malo. Lo importante es hacer balance tras haber visto lo máximo posible hasta comprenderlo todo como una armonía en la que todo es prescindible pero imprescindible a la vez, y que es la experiencia propia la que determina lo que llegamos a ser realmente.

Me gustaría que leyeran el libro los políticos, los grandes empresarios, los dictadores de tasca, los representantes de religiones organizadas, los homófobos, los xenófobos, los que creen que la razón se compra o se vende o se impone … Pero como la mayoría de ellos apenas sabe leer me doy por vencido, me lo leo yo otra vez y lo recomiendo a aquéllos que lean esto que a fin de cuentas si has llegado hasta aquí tras la parrafada que he metido supongo que tienes gusto por la lectura.

En fin, que nunca te arrepentirás de leer “Siddharta”. Como Hesse es una de mis predilecciones volveré a él con “El lobo estepario”, “Demian” o “El juego de abalorios”. Disfrutar de la obra de una de las personas más geniales del siglo XX.

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La Metamorfosis (Kafka)

Publicado por raskolnikoff en Noviembre 2, 2007

Que levante la mano quien no se haya levantado algún día de la cama y, en esos momentos delirantes y lúcidos entre el sueño y la realidad, se haya sentido un ser completamente diferente. ¿Alguno?.

Eso es lo que le pasa a Gregorio Samsa, el personaje de Kafka. Un abnegado trabajador que mantiene con su sueldo a su familia se ve convertido de la noche a la mañana en un insecto, en un ser repugnante que con el paso del tiempo va perdiendo todas sus facultades humanas excepto los sentimientos.

Su familia, a la que mantuvo en el pasado, se va deshaciendo de él poco a poco hasta que muere por inanición y por una paliza de su padre cuando salió de su habitación, donde estaba confinado. Como se puede apreciar, Kafka era un hombre terriblemente optimista.

A veces la lucidez nos hace ver que no vamos bien, que no somos lo que queríamos ser, que nos hemos convertido en “otro ladrillo en el muro” como dijo Pink Floyd. Que hemos perdido la individualidad y nos hemos convertido en una absurda máquina carente de dirección. Ninguna obra explica de mejor manera la alienación del individuo como “La metamorfosis”.

Recuerdo que debía tener diecinueve ó veinte años cuando leí esta novela y que me influyó muchísimo. La verdad es que quizás debería haber esperado unos años hasta ahora para hacerlo si lo hubiera sabido. Tener cuidado al leerlo porque os puede causar cierto desapego temporal a todo, una angustia existencial de las que no se van ni con whisky.

Esperad a que hayáis tomado la autopista correcta en la vida y podréis disfrutarlo sin miedo a efectos secundarios. Es una obra maestra y el libro más triste que he leído jamás, y eso que la narración de Kafka es completamente aséptica y sin moralismos. En todo caso, si agarráis el libro mantened alejados los revólveres y los objetos afilados. Por si acaso.

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Alicia en el país de las maravillas (Lewis Carroll)

Publicado por raskolnikoff en Octubre 16, 2007

Hace más de 150 años que se publicó este libro y nadie se atreve a catalogarlo todavía. ¿Será infantil? ¿Sátira política? ¿Psicodélico?. Poco importa. El caso es que el reverendo Dodgson (auténtico nombre del autor) fabricó uno de los pocos libros de la Historia que al acabar de leerlo quieres repetir inmediatamente.

No me importan los rumores que apuntan a que estaba enamorado de la niña en la que se inspira la novela (Alice Lidell) ni su identidad sexual ni su condición de hombre de Iglesia. Los genios trascienden de estas pequeñeces (sean ciertas o no, ¿qué diablos importa eso ya?) y nos regalan sus obras.

Lo genial (a mi parecer) de la obra es que el argumento importa bien poco, es como las películas de los hermanos Marx. Nadie se acuerda de qué iba “Una noche en la ópera” pero todo quisque recuerda la escena del camarote. Aquí no sé si la gente sabe si Alicia despertó de su sueño pero seguro que todos recuerdan al conejo con prisas, al sombrerero loco o a la Reina de Corazones. Y cada poco te encuentras con algo que te enroca el cerebro, un bebé se convierte en cerdo, un juicio en el que nadie habla de qué se enjuicia, pócimas y setas que te hacen cambiar de tamaño, …. Es el sindiós más grande que una pluma haya parido jamás.

Yo creo que “Alicia” representa el mensaje que unos padres deben enseñar a su hijo: el mundo es un sitio a veces divertido, a veces trágico y a veces grotesco. Que se van a encontrar a tipos trajeados esclavos del tiempo, a gente que les eche pimienta para que estornuden, que van a oír juicios absurdos, a ver gente apareciendo y desapareciendo (como el gato de Cheshire) y a alguna reina que les querrá cortar la cabeza. 

Ése es para mí el mérito de Carroll, el haber convertido todos los defectos de la Humanidad en un delirio cómico. Buena manera de ver la vida y buena manera de explicar la realidad a un rapaz.

Si tenéis algún hijo o sobrino en edad de empezar a leer procurad que un ejemplar de “Alicia en el país de las maravillas” caiga en sus manos. Le haréis un gran favor.

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